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Bienestar

La tecnología pone en jaque a la creación de recuerdos

Columnista invitada (*) | El hipocampo es la parte del cerebro que interviene en nuestro aprendizaje ayudándonos a consolidar los conocimientos que vamos adquiriendo. La educación actual está desafiada por las nuevas habilidades con las que llegan los alumnos más chicos.

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Este caballito de mar no quiere memoria de pez, requiere de emoción para crear recuerdos más duraderos. Se trata del hipocampo: una parte del cerebro que tiene forma de caballito de mar y, de allí, su nombre. ste absorbe el medio, procesa la información y, para almacenarla, la distribuye hacia diferentes regiones de la corteza cerebral o córtex, que es la capa más externa. En cuanto más corteza abarca, mejor se mantendrá la memoria a largo plazo, entonces, aprender cosas nuevas será pan comido.

En la búsqueda de un aprendizaje eficaz y duradero, encontramos que es ideal activar toda la corteza cerebral. A diferencia de aquellas épocas en que el sistema educativo se basaba en la memorización digamos, “sin sentido”, hoy en día se recomienda que el aprendiz experimente la mayor cantidad de sentidos posibles. (Igualmente, no dejes de leer mi artículo sobre reglas mnemotécnicas para ver algunas de sus ventajas… entre ellas, cuando apelan a más de un sentido).

La zona del cerebro donde se encuentra en hipocampo. (Foto: Adobe Stock)
La zona del cerebro donde se encuentra en hipocampo. (Foto: Adobe Stock)

¿Cómo hacemos para salpicar más regiones del córtex? Puede ser con objetos manipulativos, imágenes o videos. También con historias que despiertan la imaginación. Y, por qué no, sencillamente, con cambios de voz, gestos y miradas propias del contacto humano. Como personas que transmiten conocimiento, sin dudas, los profes muchas veces somos actores de primera; y un guía de turismo memorable lleva consigo fotos plastificadas para ilustrar mejor su explicación.

Ahora, ¿qué pasa con el tiburón que es la tecnología digital?

Una maestra de larga data me decía que los niños tienen desarrollados otros músculos en la mano comparados con sus alumnos de cuando comenzó su carrera. Lamenta que se esté perdiendo la motricidad fina y que cueste cortar con tijera o escribir con lápiz de manera legible. Acelerada por las clases a distancia de 2020, ella se zambulló más en el mundo virtual y cree que los niños se subieron a la ola de la tecnología precozmente.

La aparente necesidad de inmediatez se contradice con los tiempos naturales. Por ejemplo, al escribir letra por letra a mano, el cerebro se toma el tiempo para “escuchar” lo que está escribiendo paso a paso. En cambio, frente a un teclado, el clic-clac es monótono y veloz y enseguida aparece el símbolo en la pantalla. Tipear con un dedo es mucho más rápido que “dibujar” la letra. (Al leer la palabra “dibujar” naturalmente desacelero y extiendo el sonido de la “a” para que el texto tenga más sentido… ¿Te pasó lo mismo, querido lector?).

Entonces, si bien es cierto que un video puede ser lo más eficaz para enseñar temas de ciencias, demasiada tecnología deja de lado bastantes regiones del córtex y va en contra de la actual recomendación de enseñar a través de experiencias. Si lo pensamos, alcanzaría más corteza cerebral el característico olor de la mina del lápiz, la presión en el papel, buscar una goma de borrar, soplar los restos o empujarlos con el dedo y, si tenemos que sacar punta, podemos ver el trabajo que venimos haciendo, admirarlo u odiarlo. Otro aspecto que gusta al hipocampo es el trabajo en pares o en equipo. Consultar a un amigo, exponer ideas, escuchar a los más expertos y plantear dudas son experiencias enriquecedoras.

Y les dejo la frutillita del postre: cuando estas interacciones ocurren en un marco de alegría, entusiasmo y satisfacción en un ambiente estimulante y rico en desafíos, no solo se incrementan las nuevas conexiones neuronales sino que incluso ¡aumenta la cantidad de neuronas! Eso se traduce en mayores habilidades cognitivas y capacidad para resolver problemas… todo gracias a las emociones positivas que percibe el caballito de mar en un océano de información.

Lía V. Duret Velasco, Máster en Educación, Traductora Pública de inglés, Especialista en enseñanza de español como L2 o extranjera Health Coach-Trofóloga.

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Bienestar

La dieta clave para vivir más, según la universidad de Harvard

De acuerdo con un nuevo estudio, este tipo de alimentación puede reducir un 23% el riesgo de mortalidad. Se encontró evidencia de cambios biológicos que podrían explicar estas mejoras en la longevidad.

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La dieta mediterránea se caracteriza por ser rica en verduras, frutas, frutos secos, semillas, cereales integrales y legumbres y su principal fuente de grasa es el aceite de oliva, especialmente el extra virgen. También incluye un consumo moderado de pescado, aves, lácteos y huevos y una ingesta limitada de carnes rojas, dulces y alimentos procesados.

En la actualidad, existen numerosos estudios científicos que avalan los beneficios de este patrón alimenticio para la salud y ahora una nueva investigación en la que participaron 25.315 mujeres estadounidenses a las que se siguió durante un periodo de hasta 25 años, encontró que las que tenían una buena adherencia a la dieta mediterránea tenían hasta un 23% menos riesgo de mortalidad por cualquier causa, con beneficios tanto para la salud cardiovascular, como para la prevención del cáncer.

Un plato de vegetales, ideal para una alimentación saludable. (Foto: Adobe Stock)
Un plato de vegetales, ideal para una alimentación saludable. (Foto: Adobe Stock)

El nuevo estudio fue realizado por investigadores del Hospital Brigham and Women’s, afiliado a la Universidad de Harvard, que hallaron evidencia de cambios biológicos que podrían explicar estas mejoras en la longevidad. “Para las mujeres que desean vivir más tiempo, nuestro estudio sugiere cuidar la dieta”, destacó Samia Mora, cardióloga y profesora de medicina en la Escuela de Medicina de Harvard y autora principal.

“Seguir un patrón dietético mediterráneo podría dar lugar a una reducción de aproximadamente una cuarta parte del riesgo de muerte en más de 25 años, con beneficios tanto para evitar el cáncer como la mortalidad cardiovascular, las principales causas de muerte a nivel mundial”, añadió. Los resultados del trabajo se publicaron en JAMA Network.

Beneficios a largo plazo de la dieta mediterránea

Los investigadores analizaron los beneficios a largo plazo de adherirse a una dieta mediterránea en una población estadounidense reclutada como parte del Estudio de Salud de las Mujeres y examinaron los mecanismos biológicos que podrían explicar los beneficios de la dieta. Para ello, evaluaron un panel de aproximadamente 40 biomarcadores que representan varias vías biológicas y factores de riesgo clínicos. Los biomarcadores del metabolismo y la inflamación fueron los más importantes, seguidos por las lipoproteínas ricas en triglicéridos, la adiposidad y la resistencia a la insulina.

“Nuestra investigación proporciona una visión significativa para la salud pública: incluso cambios modestos en los factores de riesgo establecidos para enfermedades metabólicas, particularmente aquellos relacionados con metabolitos de pequeñas moléculas, inflamación, lipoproteínas ricas en triglicéridos, obesidad y resistencia a la insulina pueden producir beneficios sustanciales a largo plazo al seguir una dieta mediterránea”, dijo el autor principal Shafqat Ahmad, profesor asociado de epidemiología en la Universidad de Uppsala, Suecia e investigador en el Centro de Metabolómica de Lípidos y la División de Medicina Preventiva del Brigham.

Una alimentación basada en una dieta mediterránea colabora para no subir de peso al dejar de fumar. (Foto: Adobe Stock)
Una alimentación basada en una dieta mediterránea colabora para no subir de peso al dejar de fumar. (Foto: Adobe Stock)

Los autores reconocieron ciertas limitaciones clave del estudio, por ejemplo, que solo habían participado profesionales de la salud femeninas de mediana y avanzada edad, bien educadas, predominantemente blancas y no hispanas. Además, el estudio se basó en cuestionarios de frecuencia alimentaria y otras medidas autoinformadas, como altura, peso y presión arterial. Sin embargo, las fortalezas del estudio incluyen su gran escala y su largo periodo de seguimiento.

Los investigadores también señalaron que, a medida que el concepto de la dieta mediterránea ganó popularidad, la misma fue adaptada en diferentes países y culturas. “Los beneficios para la salud de la dieta mediterránea son reconocidos por los profesionales médicos, y nuestro estudio ofrece información sobre por qué la dieta puede ser tan beneficiosa”, afirmó Mora y concluyó que “las políticas de salud pública deberían promover las cualidades saludables de la dieta mediterránea y desincentivar las adaptaciones no saludables”.

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