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Un concejal del PRO pidió internas en Santa Fe: «nunca pudimos elegir a nuestros dirigentes»

El edil rosarino Agapito Blanco se sumó al reclamo de la vicegobernadora para que haya elecciones internas en el PRO provincial.

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 La interna del PRO en Santa Fe sigue sumando posicionamientos entre quienes quieren evitar las elecciones internas y acordar autoridades y quienes quieren que se vote. El primer grupo lo encabeza Federico Angelini y el actual presidente del partido, Cristian Cunha, y se les opone la vicegobernadora de Pullaro, Gisela Scaglia.

 

Ahora, el concejal de Rosario, Agapito Blanco, tomó partido por Scaglia y pidió elecciones internas: «desde sus inicios en nuestra provincia los afiliados del partido fundado por Mauricio Macri, no tuvimos la oportunidad de elegir a nuestros dirigentes por eso es necesario que se efectúen elecciones internas para legitimar la conducción partidaria de los próximos años», dijo el edil.

 

Tanto en el espacio de Scaglia como en el de Blanco sospechan que la suspensión de las elecciones beneficia a Angelini porque no tendría chances de ganar la interna ya que la mayoría de los referentes partidarios se acercaron a la vicegobernadora en los últimos meses.

 Desde sus inicios en nuestra provincia los afiliados del partido fundado por Mauricio Macri, no tuvimos la oportunidad de elegir a nuestros dirigentes por eso es necesario que se efectúen elecciones internas para legitimar la conducción partidaria de los próximos años

Además, detectaron que el padrón no está actualizado y temen que haya irregularidades el día de la elección. Por ello, le pidieron a la justicia electoral que se avance en una limpieza de la nómina.

 

Por parte del espacio de Angelini y de Gabriel Chumpitaz, quien lidera el grupo de diputados nacionales de PRO y también opinó para que no haya elección, dudan que vaya mucha gente a votar y termine todo en un papelón.

 

Ante esto, Blanco consideró que «es el temor de la actual conducción ya que, de ser así, quedaría de manifiesto la mala gestión de su presidente (Cristian Cunha). A modo de ejemplo, no ha logrado constituir la Asamblea Provincial, que no es ni más ni menos que el órgano madre que dirime entre otras cosas, las alianzas electorales y la organización territorial de sus dirigentes», se quejó.

 Si va poca gente a votar en la interna, quedaría de manifiesto la mala gestión de su presidente (Cristian Cunha).

«Por eso, valoramos enormemente que Gisela Scaglia este dispuesta a legitimar su rol político y partidario; sin temor a su suerte personal y otorgando las garantías necesarias para que cualquier afiliado pueda ser alternativa a la hora de elegir», agregó el referente rosarino del PRO.

Por otro lado, Blanco manifestó que espera que se tomen como válidas las fichas de afiliación que certificaron hace dos años y que se impidió su ingreso en el tribunal electoral por decisión injustificada del actual presidente del PRO Santafesino y se incluyan en el padrón electoral de las próximas elecciones internas.

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Politica

¿Un plan o un sueño?: Macri, Cristina y demás problemas de la oposición para dejar de ser comparsa

El Ejecutivo intenta capitalizar las diferencias en Unión por la Patria, la UCR y el PRO y rivalizar únicamente con el peronismo de cara a las legislativas del año que viene. Los movimientos de Cristina Kirchner y Mauricio Macri.

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Entre los principales recursos con los que cuenta Javier Milei, tanto en el terreno electoral como, más todavía, en la disputa por definir el rumbo que tome el país, se suele destacar el flaco papel que han venido haciendo, y tal vez sigan haciendo, los demás partidos.

¿Ello obedece a que estos no tienen ni tendrán nada nuevo para ofrecer al país, son solo rémoras de un pasado que acumuló demasiados fracasos, o a que sus viejos líderes, demasiado desgastados por esa acumulación de fracasos, deben hacerse cuanto antes a un lado para permitir su renovación?

El oficialismo se inclina por lo primero. Y el horizonte político que desea para el país así lo evidencia. Lo dejó bien en claro en una reciente entrevista Patricia Bullrich, exladera de Mauricio Macri y de momento puntal de la construcción política de Milei, tal vez solo superada en ese rol por su hermana Karina y por el ministro Francos. Bullrich lanzó allí un pronóstico sobre las próximas elecciones legislativas, que pretende ser más que eso, quiere ser un plan: “En 2025 va a haber dos propuestas, la del cambio y la retrógrada”, dijo. En pocas palabras, Bullrich y el Gobierno esperan que el año que viene compitan solamente sus listas y las del kirchnerismo, que no haya nada en el medio.

Este plan oficial, en concreto, les permitiría lograr dos objetivos. Primero, que el peronismo siga bajo la hegemonía del kirchnerismo, en lo posible de la propia Cristina, y no surja entonces de allí nada más innovador para atraer a los electores. Segundo, que todas las fuerzas políticas moderadas o de centro, desde el radicalismo y el peronismo disidente hasta el mismo PRO, sean absorbidas por LLA o se vuelvan irrelevantes, porque sus votos migren masivamente, como ya sucedió en la segunda vuelta del año pasado, hacia los candidatos que ofrezca el mileismo.

 El Gobierno espera que el año que viene compitan solamente sus listas y las del kirchnerismo, que no haya nada en el medio. (Foto: REUTERS/Matias Baglietto)
El Gobierno espera que el año que viene compitan solamente sus listas y las del kirchnerismo, que no haya nada en el medio. (Foto: REUTERS/Matias Baglietto)

Ahora bien, ¿es este un plan o solo un sueño? ¿Va a encontrar el partido oficial el impulso suficiente de la economía para moldear la competencia hacia esta escena soñada? Habrá que ver. De momento lo está intentando, y lo cierto es que recibe bastante ayuda, no tanto de la economía, al menos de momento, como de los demás actores políticos.

En las últimas semanas, han llamado la atención de los observadores los intentos bastante desesperados tanto de Cristina como de Macri por volver a la escena, recuperar protagonismo ante el Gobierno, y también frente a actores con ellos en competencia por destacar en sus respectivos espacios.

Cristina lo viene haciendo con una regular intervención semanal, en actos masivos que se parecen bastante a los que hacía mientras fue vicepresidenta, y se vio ya para lo que le pueden servir: de bastante poco o nada.

Macri, por su parte, está buscando hace meses la quinta pata al gato para darle impacto a su recontra anunciado regreso a la presidencia del PRO, sin mayor éxito. Tal vez por haberse resignado paulatinamente a no contar en esta operación con la compañía de otras figuras importantes de su partido, como la propia Bullrich, o Larreta, tampoco los gobernadores Rogelio Frigerio o Nacho Torres, o siquiera de su primo Jorge.

Mauricio Macri. (Foto: NA / Mariano Sánchez)
Mauricio Macri. (Foto: NA / Mariano Sánchez)

En ambos casos se trata de líderes que creen seguir siendo imprescindibles para mantener unidas y en pie a sus respectivas fuerzas. Pero que por eso mismo obstruyen la posibilidad de que estas se renueven, suelten el lastre acumulado por los errores y los fracasos acumulados en los últimos años, y ofrezcan liderazgos y propuestas tal vez un poco más competitivos frente a Milei y su gente.

En el caso de Cristina, es evidente, sus intervenciones no solo están dirigidas a aprovechar lo que cree es un momento crítico para la consolidación del proyecto del Presidente, y la oportunidad que piensa se le abrió al respecto con la marcha universitaria, sino a combatir la amenaza de una rebelión interna contra sus seguidores más fieles, los de La Cámpora. Y entre esas amenazas internas destaca la de Axel Kicillof. Quien, para irritación de la señora, se viene sacando fotos con todo el mundo, desde la cúpula de la CGT hasta los gobernadores de JxC Torres y Pullaro, algo que, claro, Cristina no puede hacer ni emular: hace años que solo se saca fotos con ella misma. Y por más que lo de Kicillof no vaya mucho más allá de la foto, supone una amenaza suficiente para ella: debe sentirse más sola que nunca, y saber que ya nada le garantiza que, en ese giro al centro del gobernador bonaerense, no se esconda, en lo que le toca, un nuevo abandono a su suerte en los tribunales, y para su gente, la marginación en las próximas listas de candidatos.

Cristina Kirchner. (Foto: AFP)
Cristina Kirchner. (Foto: AFP)

En cuanto a Macri, lo ha intentado todo para evitar su sucesión, y sigue tratando que algo le funcione. Decidido a pasar por alto un hecho cada vez más palmario: entre los dirigentes no kirchneristas es solo superado por Larreta Lousteau en su índice de rechazo en las encuestas. Retomar la presidencia partidaria no va a resolver ese problema, puede agravarlo, y perjudicar aún más a su partido. Tal vez la única forma de evitarlo sería, una vez que esté al frente, organizar las cosas para hacer bien lo que hizo mal en 2019 con Bullrich: prepararle el terreno a un sucesor, que debería ser ahora necesariamente uno de los gobernadores, y dar un definitivo paso al costado.

Pero la política argentina es muy curiosa, todos la sufren, pero nadie quiere abandonarla. Seguramente porque esperan que los ciclos de inestabilidad, las crisis recurrentes y los frecuentes ataques de amnesia que la caracterizan jueguen a su favor, y les ofrezcan una nueva oportunidad. Detrás de ese sueño han ido infinidad de “ex”, insistiendo hasta el final en ser todavía promesas. La enorme mayoría, sin éxito, para desgracia de sus seguidores y ventaja de sus adversarios. Milei debe estar muy agradecido.

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