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Sociedad

Un policía creyó que le robaban el auto y baleó a una docente en Monte Grande

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Una confusión casi desencadena una tragedia en la localidad bonaerense de Monte Grande, donde un policía de la Ciudad creyó que le querían robar el auto y le disparó a una docente que salía de dar clases de una escuela secundaria para adultos.

El hecho ocurrió el viernes por la noche en la calle Bouchard al 900 cuando Heydi Gómez Hilbert Estibalez, una profesora de 34 años, se retiró del Centro Educativo Nacional Superior y se disponía a subir a su auto, un Renault Clio negro que estaba estacionado a pocos metros de distancia del que pertenecía al oficial.

Según declaró después Gabriel Kryulec, quien se desempeña como policía de la Comuna 8C, él estaba dormido en su casa y al escuchar “ruidos extraños” sacó su arma reglamentaria y abrió fuego “pensando” que se trataba de un robo y querían llevarse su auto.

El oficial fue imputado por le delito de lesiones y permanece en libertad. (Foto: gentileza El Bonaerense).
El oficial fue imputado por le delito de lesiones y permanece en libertad. (Foto: gentileza El Bonaerense).

En la balacera, uno de los proyectiles alcanzó a la profesora en el muslo derecho, por lo que tuvieron que trasladarla a la Clínica Monte Grande, donde quedó internada fuera de peligro.

La situación del policía

El policía de la Ciudad de Buenos Aires fue detenido y liberado horas después, tras ser imputado por el delito de lesiones. Además, se le abrió una investigación paralela por negligencia.

Kryulec puso a disposición su arma reglamentaria que será peritada en las próximas horas y no se descarta una sanción para el oficial, por parte del Ministerio de Seguridad porteño.

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POLICIALES

Un doble crimen, un suicidio y una carta con varios enigmas: la trama del horror en una casa de Alejandro Korn

Una de las víctimas es un policía que solía ser parte de la custodia presidencial. La hipótesis central del caso es que su esposa lo asesinó, mató a la hija de ambos y luego se quitó la vida.

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Juan José Orgeira (45) era efectivo de la Policía Federal División Explosivos de la Presidencia de la Nación. A veces integraba la custodia de Javier Milei y jamás faltaba a su trabajo. Por eso, al notar su ausencia y que no respondía mensajes ni llamados, un compañero se preocupó y fue hasta su domicilio.

Adrián Diéguez llegó solo el martes pasado a una zona de quintas en la localidad bonaerense de Alejandro Korn, en el límite con Guernica. En la casa de la calle Japón al 2539, nadie contestaba el timbre. En medio de la sorpresa y el desconcierto, el policía se cruzó con Maximiliano, sobrino y -a la vez- vecino de Orgeira.

Juntos se treparon a una ventana y divisaron a un cuerpo tendido inmóvil sobre una cama. Golpearon el vidrio y tampoco hubo respuesta. Ahí se vieron invadidos por la peor de las sospechas.

Diéguez reportó lo que había visto y, minutos después, tres efectivos de la Comisaría de Alejandro Korn llegaron al lugar con la autorización judicial para un allanamiento de urgencia. Rompieron la puerta y se toparon con una escena dantesca: Orgeira, su hija Antonia (3) y su esposa, Vanesa Santi (41), habían muerto como consecuencia, a simple vista, de disparos de una pistola Bersa 9 milímetros hallada junto al cadáver de la mujer.

En la mesa del comedor se encontró una carta. “Sólo mi bebé y yo sabemos cómo nos robaron el alma, la alegría, la vida. Hicieron todo para que nos fuéramos, pero nos vamos a ir juntos, en familia. Anto (la nena) no vio nada ni contó nada de todo lo que creen que vio. Pero cuando nos miramos a los ojos, supe la verdad. Pero no nos van a matar ustedes. Me los llevo yo conmigo”, decía.

La carta que encontraron en la escena del crimen, en Alejandro Korn. (Foto: gentileza El Diario Sur)
La carta que encontraron en la escena del crimen, en Alejandro Korn. (Foto: gentileza El Diario Sur)

Los detalles del caso

Tras la llegada de los peritos de Casos Especiales de la Policía Bonaerense terminó de instalarse la hipótesis que sobresale en la investigación: la mujer se suicidó tras asesinar a su esposo y a su hija. “La sensación prima facie es esa”, confió un investigador a TN. Y amplió: “La entrada a la casa estaba cerrada con candado del lado de adentro. Si bien es difícil suponer a priori otra cosa, nada se descarta. Se les tomaron muestras en las manos a todos. La carpeta pericial va a tardar entre 10 y 15 días, y allí vamos a tener respuestas”.

Una de las incógnitas del caso es la autoría de la carta. “Aunque hay un alto grado de probabilidad de que la haya escrito la mujer, todavía no tenemos certeza de que haya sido así”, aclaró la fuente. La Fiscalía Descentralizada de San Vicente, a cargo de Karina Guyot, espera la pericia caligráfica.

En el texto se alude a la existencia de un conflicto con terceros, a la posibilidad que la nena “haya visto algo” y a una presunta amenaza de muerte. “Tenemos declaraciones de donde surge información, pero preferimos reservarla por el momento. No sería prudente revelarla ahora”, se excusó el investigador.

Al cierre de esta nota, la investigación había recopilado testimoniales que sugieren que la mujer tenía problemas de salud mental, aunque por el momento no se encontró la historia clínica que lo confirme.

La foto de la carta es asunto aparte: la representante del Ministerio Público pidió sanciones para el responsable de la filtración. “Había tres policías que tenían la orden de ingresar al domicilio para salvar vidas, no para fotografiar la carta y difundirla”, mencionaron.

La carta completa

“Somos una familia hermosa que nos amamos, y nada ni nadie nos va a poder separar. Mi bebé es mi vida. Desde que supe que estaba embarazada que la cuido. Ni un minuto la dejé sola. Solo yo la cuidé, nadie más. El único que seguro está conmigo. Mamá y bebé siempre juntas. Las nenas decíamos nosotras. A todos lados con mi bebé siempre abrazadita al peto (el pecho de mamá).

Sólo mi bebé y yo sabemos cómo nos robaron el alma, la alegría, la vida. Hicieron todo para que nos fuéramos, pero nos vamos a ir juntos, en familia. Anto no vio nada ni contó nada de todo lo que creen que vio. Pero cuando nos miramos a los ojos, supe la verdad. Pero no nos van a matar ustedes. Me los llevo yo conmigo.

A mi esposo, que nos ama y nos cuida. La persona más íntegra que conocí en mi vida. Que me cuidó desde que lo conocí a los 13 años míos y 17 de él. A los 20 años de conocernos, nos casamos y tuvimos a la bebé más hermosa, Antonia, mi bebé. Me los llevo conmigo a los dos”.

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