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Ley Bases: la senadora Corpacci votará en contra pese al pedido del gobernador de Catamarca

“Hay que darle al Presidente las herramientas”, señaló Raúl Jalil, y sostuvo que “no hay que dramatizar tanto la política”.

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Luego de la media sanción en Diputados de la Ley Bases y el paquete fiscal, ambas impulsadas por el Gobierno, la discusión ahora se trasladará al Senado. En este contexto, el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, se manifestó a favor de que ambos proyectos se aprueben en la Cámara Alta.

En declaraciones radicales, el dirigente peronista afirmó que “es muy importante” el aval del Senado, y señaló es hora “de ayudar”. La provincia tiene dos senadores, quienes podrían replicar el voto de los diputados que representan a Catamarca: votaron en contra a nivel general, pero varios apoyaron la creación del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), es importante para la provincia por los proyectos de inversión que puede atraer en materia de minería y litio, y la reversión del impuesto a las ganancias.

Hay que darle al Presidente las herramientas” que necesita para gobernar, consideró Jalil a Radio Rivadavia. “En nuestro espacio político tenemos que hacer una autocrítica después de la gestión nacional. Alberto nos ayudó mucho, pero hemos perdido una elección. La sociedad espera que acompañemos en algunas cosas al Gobierno y creemos que si le va bien, también le va a ir bien a Catamarca”, agregó.

Consultada por este pedido de Jalil, la senadora catamarqueña Lucía Corpacci anticipó su rechazo. Consultada en Radio 10 sobre su voto, anticipó: “La Ley Bases primero tiene que llegar porque si no sería prevaricato. Yo claramente siempre me opongo a todas esas cosas que dicen, ahora quiero que entre; quiero sentarme, leerla porque no la tenemos en nuestras manos. Yo seguramente no acompañe, es muy probable que no acompañe, pero eso hay que decirlo después de que el proyecto entre y lo veamos”.

La senadora catamarqueña Lucía CorpacciLa senadora catamarqueña Lucía Corpacci

“Yo creo que el gobernador tiene la necesidad de buscar algún tipo de encuentro con el gobierno nacional, porque las provincias necesitamos recursos de la Nación, ahora más que nunca, con un gobierno que nos ha recortado absolutamente todo. Pero eso no significa que nosotros los legisladores no tengamos la obligación de responder a ese sector de la población que nos votó a nosotros”, agregó.

Por su lado, el otro senador, el radical Flavio Fama, sostuvo en Futurock que apoya la restitución del impuesto a las ganancias y sostuvo: “El Gobierno plantea un cambio de paradigma y necesita herramientas”.

Jalil, en tanto, confirmó que habló en la Mesa de Litio con los mandatarios Carlos Sadir, de Jujuy, y Gustavo Sáenz, de Salta, y que, a fines de mayo, hará lo propio en la “Expo Minera” de San Juan, organizando el gobernador Marcelo Orrego, sobre la necesidad de avanzar en las iniciativas.

“Cuando uno observa cuánto exporta Chile o Perú con la misma cordillera, las diferencias y las oportunidades son muy grandes. Ese era un capítulo que todas las provincias mineras habíamos quedado en acompañar. Creo que el crecimiento de la Argentina va a venir por la inversión y esperemos que se pueda aprobar en el senado”, indicó.

Según Jalil, el del presidente Milei “es nuevo paradigma que está funcionando” y que se está logrando que muchos mandatarios de distintos arcos políticos dialoguen y se pongan de acuerdo.

“Un ejemplo es el del Norte Grande o de la Mesa de Litio, en donde somos tres gobernadores de distintos partidos políticos, que formamos una región de litio y hablamos de políticas de Estado. Ese es el cambio que nos está pidiendo la sociedad”, resaltó.

Para finalizar, el mandatario consideró que el Gobierno “está en un periodo de aprendizaje” y “entendió” que la Ley Ómnibus que había presentado “era muy compleja en su principio” y debía “entrar en una etapa de negociación” que es positiva para la Argentina.

“Si no nos ponemos de acuerdo en 10 puntos básicos de lo que pretendemos para Argentina, y muchos países lo han hecho, va a ser muy difícil estabilizar la macroeconomía. Ayer se ha dado un paso importante”, concluyó.

Recinto de sesiones del Senado (NA)Recinto de sesiones del Senado (NA)

Apoyo de Jaldo

El gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, respaldó las declaraciones de Jalil a través de las redes. “Acompañamos la posición política institucional del gobernador de Catamarca, en estos momentos donde tenemos que ser responsables en nuestro rol como gobernadores y trabajar en conjunto con el Gobierno Nacional”. “Son tiempos de dejar diferencias personales y políticas para ayudar a sacar adelante a la Patria”, señaló en el texto.

Panorama en el Senado

La Ley Bases y el paquete fiscal comenzarán a debatirse en el Senado la semana próxima, donde al oficialismo le espera un escenario inicial algo optimista. Como primera minoría, el Frente de Todos, que comanda José Mayans, tiene 33 legisladores, a cuatro del quórum. Del otro lado aparece el oficialismo, con siete integrantes, y un conglomerado opositor antikirchnerista de 32 senadores. Son los 39 que activaron a las autoridades y se repartieron comisiones el 13 de diciembre pasado.

Sin contar al PRO y a la UCR -también con disidencias que se agravan con el correr de los días-, la clave pasa por aquellos que responden a gobernadores y peronistas disidentes sin terminal en mandatarios provinciales.

Sobre el último punto hay que direccionar la mira hacia los patagónicos Mónica Silva (Juntos Somos Río Negro), José María Carambia y Natalia Gadano (Por Santa Cruz) y Lucila Crexell (con juego propio, aunque en buena relación con el gobernador neuquino, Rolando Figueroa); los misioneros renovadores -no massistas- Carlos Arce y Sonia Rojas Decut, y los peronistas disidentes Carlos Espínola y Edgardo Kueider, ambos sin conexión con el poder de sus distritos.

A los últimos podría sumarse a su compañera de interbloque, la cordobesa Alejandra Vigo, en pleno ajedrez con el mandamás Martín Llaryora y en tironeos constantes con la administración central. Tampoco debe olvidarse al gobernador chubutense, Ignacio Torres, y su influencia sobre Andrea Cristina -lo reemplazó en la Cámara alta- y la radical Edith Terenzi.

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¿Un plan o un sueño?: Macri, Cristina y demás problemas de la oposición para dejar de ser comparsa

El Ejecutivo intenta capitalizar las diferencias en Unión por la Patria, la UCR y el PRO y rivalizar únicamente con el peronismo de cara a las legislativas del año que viene. Los movimientos de Cristina Kirchner y Mauricio Macri.

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Entre los principales recursos con los que cuenta Javier Milei, tanto en el terreno electoral como, más todavía, en la disputa por definir el rumbo que tome el país, se suele destacar el flaco papel que han venido haciendo, y tal vez sigan haciendo, los demás partidos.

¿Ello obedece a que estos no tienen ni tendrán nada nuevo para ofrecer al país, son solo rémoras de un pasado que acumuló demasiados fracasos, o a que sus viejos líderes, demasiado desgastados por esa acumulación de fracasos, deben hacerse cuanto antes a un lado para permitir su renovación?

El oficialismo se inclina por lo primero. Y el horizonte político que desea para el país así lo evidencia. Lo dejó bien en claro en una reciente entrevista Patricia Bullrich, exladera de Mauricio Macri y de momento puntal de la construcción política de Milei, tal vez solo superada en ese rol por su hermana Karina y por el ministro Francos. Bullrich lanzó allí un pronóstico sobre las próximas elecciones legislativas, que pretende ser más que eso, quiere ser un plan: “En 2025 va a haber dos propuestas, la del cambio y la retrógrada”, dijo. En pocas palabras, Bullrich y el Gobierno esperan que el año que viene compitan solamente sus listas y las del kirchnerismo, que no haya nada en el medio.

Este plan oficial, en concreto, les permitiría lograr dos objetivos. Primero, que el peronismo siga bajo la hegemonía del kirchnerismo, en lo posible de la propia Cristina, y no surja entonces de allí nada más innovador para atraer a los electores. Segundo, que todas las fuerzas políticas moderadas o de centro, desde el radicalismo y el peronismo disidente hasta el mismo PRO, sean absorbidas por LLA o se vuelvan irrelevantes, porque sus votos migren masivamente, como ya sucedió en la segunda vuelta del año pasado, hacia los candidatos que ofrezca el mileismo.

 El Gobierno espera que el año que viene compitan solamente sus listas y las del kirchnerismo, que no haya nada en el medio. (Foto: REUTERS/Matias Baglietto)
El Gobierno espera que el año que viene compitan solamente sus listas y las del kirchnerismo, que no haya nada en el medio. (Foto: REUTERS/Matias Baglietto)

Ahora bien, ¿es este un plan o solo un sueño? ¿Va a encontrar el partido oficial el impulso suficiente de la economía para moldear la competencia hacia esta escena soñada? Habrá que ver. De momento lo está intentando, y lo cierto es que recibe bastante ayuda, no tanto de la economía, al menos de momento, como de los demás actores políticos.

En las últimas semanas, han llamado la atención de los observadores los intentos bastante desesperados tanto de Cristina como de Macri por volver a la escena, recuperar protagonismo ante el Gobierno, y también frente a actores con ellos en competencia por destacar en sus respectivos espacios.

Cristina lo viene haciendo con una regular intervención semanal, en actos masivos que se parecen bastante a los que hacía mientras fue vicepresidenta, y se vio ya para lo que le pueden servir: de bastante poco o nada.

Macri, por su parte, está buscando hace meses la quinta pata al gato para darle impacto a su recontra anunciado regreso a la presidencia del PRO, sin mayor éxito. Tal vez por haberse resignado paulatinamente a no contar en esta operación con la compañía de otras figuras importantes de su partido, como la propia Bullrich, o Larreta, tampoco los gobernadores Rogelio Frigerio o Nacho Torres, o siquiera de su primo Jorge.

Mauricio Macri. (Foto: NA / Mariano Sánchez)
Mauricio Macri. (Foto: NA / Mariano Sánchez)

En ambos casos se trata de líderes que creen seguir siendo imprescindibles para mantener unidas y en pie a sus respectivas fuerzas. Pero que por eso mismo obstruyen la posibilidad de que estas se renueven, suelten el lastre acumulado por los errores y los fracasos acumulados en los últimos años, y ofrezcan liderazgos y propuestas tal vez un poco más competitivos frente a Milei y su gente.

En el caso de Cristina, es evidente, sus intervenciones no solo están dirigidas a aprovechar lo que cree es un momento crítico para la consolidación del proyecto del Presidente, y la oportunidad que piensa se le abrió al respecto con la marcha universitaria, sino a combatir la amenaza de una rebelión interna contra sus seguidores más fieles, los de La Cámpora. Y entre esas amenazas internas destaca la de Axel Kicillof. Quien, para irritación de la señora, se viene sacando fotos con todo el mundo, desde la cúpula de la CGT hasta los gobernadores de JxC Torres y Pullaro, algo que, claro, Cristina no puede hacer ni emular: hace años que solo se saca fotos con ella misma. Y por más que lo de Kicillof no vaya mucho más allá de la foto, supone una amenaza suficiente para ella: debe sentirse más sola que nunca, y saber que ya nada le garantiza que, en ese giro al centro del gobernador bonaerense, no se esconda, en lo que le toca, un nuevo abandono a su suerte en los tribunales, y para su gente, la marginación en las próximas listas de candidatos.

Cristina Kirchner. (Foto: AFP)
Cristina Kirchner. (Foto: AFP)

En cuanto a Macri, lo ha intentado todo para evitar su sucesión, y sigue tratando que algo le funcione. Decidido a pasar por alto un hecho cada vez más palmario: entre los dirigentes no kirchneristas es solo superado por Larreta Lousteau en su índice de rechazo en las encuestas. Retomar la presidencia partidaria no va a resolver ese problema, puede agravarlo, y perjudicar aún más a su partido. Tal vez la única forma de evitarlo sería, una vez que esté al frente, organizar las cosas para hacer bien lo que hizo mal en 2019 con Bullrich: prepararle el terreno a un sucesor, que debería ser ahora necesariamente uno de los gobernadores, y dar un definitivo paso al costado.

Pero la política argentina es muy curiosa, todos la sufren, pero nadie quiere abandonarla. Seguramente porque esperan que los ciclos de inestabilidad, las crisis recurrentes y los frecuentes ataques de amnesia que la caracterizan jueguen a su favor, y les ofrezcan una nueva oportunidad. Detrás de ese sueño han ido infinidad de “ex”, insistiendo hasta el final en ser todavía promesas. La enorme mayoría, sin éxito, para desgracia de sus seguidores y ventaja de sus adversarios. Milei debe estar muy agradecido.

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