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Sociedad

“Duele que no le importe a nadie”: el drama de la productora que tuvo que cerrar su tambo en Santa Fe

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“Las vacas comen dólares y producen pesos”. Esa es la frase habitual que se dice en el campo argentino para explicar que, desde hace décadas, hay cada vez menos relación entre lo que cuesta producir un litro de leche y lo que se le paga al tambero. En este vínculo de inversión, gastos y ganancias, el productor no sale beneficiado.

A este panorama económico, se suma una triste paradoja. Mientras la tecnología y los conocimientos avanzan para favorecer la mecanización del proceso productivo, en las hectáreas hay cada vez menos hacienda en donde aplicar estos desarrollos.

"Hoy fue mi último ordeñe", escribió Alejandra en sus redes sociales (Foto: twitter/alejandrabadino).
«Hoy fue mi último ordeñe», escribió Alejandra en sus redes sociales (Foto: twitter/alejandrabadino).Por: Analia Kupersmit

Esta realidad golpeó fuerte a Alejandra Badino, una santafesina que cerró su tambo en Cañada Rosquin. Toda su vida estuvo ligada a la actividad y tuvo que tomar la más difícil de las decisiones: vender sus vacas y dejar de producir.

“Llegar a mi edad y no saber qué hacer es difícil”

“Es de hace muchos años que una la viene remando. El clima y lo económico lo hicieron imposible, y ya no me quedaba otra. Duele mucho”, contó en diálogo con TN la tambera que vio cerrar otros tambos, y era una de las “últimas sobrevivientes” de la zona.

La productora, de 57 años, alquiló algunas vacas para tener un ingreso, pero busca trabajo. Aprendió a hacer el tambo a los 11, junto a su papá, y le “gustaría poder seguir en la actividad”. “Llegar a mi edad y no saber qué hacer es difícil. Quisiera laburar, gestionando una guachera, un tambo… Siempre hice cursos y me capacité para esto”, explicó.

Alejandra tenía un tambo, lo cerró y vendió sus vacas (Foto: facebook/alejandrabadino).
Alejandra tenía un tambo, lo cerró y vendió sus vacas (Foto: facebook/alejandrabadino).

“Lo triste es que muchos se vieron reflejados con mi situación porque son muchos los que están pasando por lo mismo, y duele que no le importe a nadie. Nosotros no podemos decirle a la vaca ´hoy no me des leche porque hago paro´; todos los días hay que ordeñarla y darle de comer”, expresó.

“El que pierde también es el consumidor”

Afirmó que cada vez son más los trabajadores que se inclinan por la agricultura ante la ausencia de un mercado competitivo para la lechería, y que “un tambo que se cierra es difícil volverlo a abrir”, y como consecuencia, “queda la tierra sola y vacía”.

La producción lechera en el país disminuyó entre 2023 y 2024 (Foto: Fundación para la Promoción y Desarrollo de la Cadena Láctea Argentina -FunPEL)
La producción lechera en el país disminuyó entre 2023 y 2024 (Foto: Fundación para la Promoción y Desarrollo de la Cadena Láctea Argentina -FunPEL)

Badino espera que se dimensione que ella no es la única afectada por el cierre, sino todo el mercado local. “El precio de la leche nunca estuvo bien y el que pierde es el productor, pero también el consumidor. Una quisiera que no desaparezcan los tambos, pero no se tiene en cuenta que detrás de un litro de leche hay muchas cosas, mucho tiempo y dinero”, indicó.

Mientras Alejandra pide que “se valore más a los productores, cambie la política y las fábricas no pongan el precio de la leche para no arrancar perdiendo”, una pregunta la atormenta y angustia: “¿Y ahora qué?”.

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POLICIALES

Un doble crimen, un suicidio y una carta con varios enigmas: la trama del horror en una casa de Alejandro Korn

Una de las víctimas es un policía que solía ser parte de la custodia presidencial. La hipótesis central del caso es que su esposa lo asesinó, mató a la hija de ambos y luego se quitó la vida.

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Juan José Orgeira (45) era efectivo de la Policía Federal División Explosivos de la Presidencia de la Nación. A veces integraba la custodia de Javier Milei y jamás faltaba a su trabajo. Por eso, al notar su ausencia y que no respondía mensajes ni llamados, un compañero se preocupó y fue hasta su domicilio.

Adrián Diéguez llegó solo el martes pasado a una zona de quintas en la localidad bonaerense de Alejandro Korn, en el límite con Guernica. En la casa de la calle Japón al 2539, nadie contestaba el timbre. En medio de la sorpresa y el desconcierto, el policía se cruzó con Maximiliano, sobrino y -a la vez- vecino de Orgeira.

Juntos se treparon a una ventana y divisaron a un cuerpo tendido inmóvil sobre una cama. Golpearon el vidrio y tampoco hubo respuesta. Ahí se vieron invadidos por la peor de las sospechas.

Diéguez reportó lo que había visto y, minutos después, tres efectivos de la Comisaría de Alejandro Korn llegaron al lugar con la autorización judicial para un allanamiento de urgencia. Rompieron la puerta y se toparon con una escena dantesca: Orgeira, su hija Antonia (3) y su esposa, Vanesa Santi (41), habían muerto como consecuencia, a simple vista, de disparos de una pistola Bersa 9 milímetros hallada junto al cadáver de la mujer.

En la mesa del comedor se encontró una carta. “Sólo mi bebé y yo sabemos cómo nos robaron el alma, la alegría, la vida. Hicieron todo para que nos fuéramos, pero nos vamos a ir juntos, en familia. Anto (la nena) no vio nada ni contó nada de todo lo que creen que vio. Pero cuando nos miramos a los ojos, supe la verdad. Pero no nos van a matar ustedes. Me los llevo yo conmigo”, decía.

La carta que encontraron en la escena del crimen, en Alejandro Korn. (Foto: gentileza El Diario Sur)
La carta que encontraron en la escena del crimen, en Alejandro Korn. (Foto: gentileza El Diario Sur)

Los detalles del caso

Tras la llegada de los peritos de Casos Especiales de la Policía Bonaerense terminó de instalarse la hipótesis que sobresale en la investigación: la mujer se suicidó tras asesinar a su esposo y a su hija. “La sensación prima facie es esa”, confió un investigador a TN. Y amplió: “La entrada a la casa estaba cerrada con candado del lado de adentro. Si bien es difícil suponer a priori otra cosa, nada se descarta. Se les tomaron muestras en las manos a todos. La carpeta pericial va a tardar entre 10 y 15 días, y allí vamos a tener respuestas”.

Una de las incógnitas del caso es la autoría de la carta. “Aunque hay un alto grado de probabilidad de que la haya escrito la mujer, todavía no tenemos certeza de que haya sido así”, aclaró la fuente. La Fiscalía Descentralizada de San Vicente, a cargo de Karina Guyot, espera la pericia caligráfica.

En el texto se alude a la existencia de un conflicto con terceros, a la posibilidad que la nena “haya visto algo” y a una presunta amenaza de muerte. “Tenemos declaraciones de donde surge información, pero preferimos reservarla por el momento. No sería prudente revelarla ahora”, se excusó el investigador.

Al cierre de esta nota, la investigación había recopilado testimoniales que sugieren que la mujer tenía problemas de salud mental, aunque por el momento no se encontró la historia clínica que lo confirme.

La foto de la carta es asunto aparte: la representante del Ministerio Público pidió sanciones para el responsable de la filtración. “Había tres policías que tenían la orden de ingresar al domicilio para salvar vidas, no para fotografiar la carta y difundirla”, mencionaron.

La carta completa

“Somos una familia hermosa que nos amamos, y nada ni nadie nos va a poder separar. Mi bebé es mi vida. Desde que supe que estaba embarazada que la cuido. Ni un minuto la dejé sola. Solo yo la cuidé, nadie más. El único que seguro está conmigo. Mamá y bebé siempre juntas. Las nenas decíamos nosotras. A todos lados con mi bebé siempre abrazadita al peto (el pecho de mamá).

Sólo mi bebé y yo sabemos cómo nos robaron el alma, la alegría, la vida. Hicieron todo para que nos fuéramos, pero nos vamos a ir juntos, en familia. Anto no vio nada ni contó nada de todo lo que creen que vio. Pero cuando nos miramos a los ojos, supe la verdad. Pero no nos van a matar ustedes. Me los llevo yo conmigo.

A mi esposo, que nos ama y nos cuida. La persona más íntegra que conocí en mi vida. Que me cuidó desde que lo conocí a los 13 años míos y 17 de él. A los 20 años de conocernos, nos casamos y tuvimos a la bebé más hermosa, Antonia, mi bebé. Me los llevo conmigo a los dos”.

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