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Los gobernadores cruzaron a Milei que dijo que el problema de los narcos es de las provincias

Los 24 mandatarios provinciales apoyaron a Pullaro en la lucha contra las mafias y le explicaron al presidente que el narcotráfico es un problema federal.

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Los gobernadores de todas las provincias y el jefe de gobierno porteño publicaron una dura solicitada en la que le aclararon al presidente que el narcotráfico es un problema federal «no porque no corresponda a una provincia sino porque es un problema de todos».

Este martes, el presidente Milei dijo en una entrevista con Chiche Gelblung que la seguridad es un problema de cada provincia, no es un tema de Nación que se limita a colaborar cuando hay un requerimiento.

Frente a estas declaraciones, los 24 mandatarios se unieron en apoyo al santafesino Maximiliano Pullaro que enfrenta una crisis de dimensiones por los ataques mafiosos y tuvieron que explicarle a Milei uno de los principios básicos de la Constitución Nacional sobre la competencia federal en materia de narcotráfico.

No es una novedad que el tema del narco, y en particular la situación que atraviesa Rosario, no es un tema cómodo para el presidente que las pocas veces que dijo algo, insistió con echarle las culpas al socialismo.

Patricia Bullrich ajustando detalles del desembarco en Rosario junto a Sergio Berni

Ahora, a pocas horas del desembarco de los refuerzos federales prometidos por su ministra de Seguridad Patricia Bullrich, el presidente hizo estas declaraciones explosivas que cayeron como piedra y que unió a todos los gobernadores, sin distinciones partidarias, en un duro comunicado marcándole a Milei las responsabilidades del gobierno central en la lucha contra el narcotráfico y que no se trata de una simple colaboración.

De hecho, Bullrich había adelantado desde Rosario que Milei iba a visitar la ciudad en 20 días pero eso fue puesto en dudas por el vocero de Casa Rosada que dijo que «el presidente no se moviliza a ningún lugar donde la seguridad no esté garantizada», un mensaje desalentador para los rosarinos que viven horas de terror luego de los cuatro asesinatos de personas que no tenían nada que ver con las organizaciones criminales.

 Bullrich había adelantado desde Rosario que Milei iba a visitar la ciudad en 20 días pero eso fue puesto en dudas por el vocero de Casa Rosada que dijo que el presidente no se moviliza a ningún lugar donde la seguridad no esté garantizada

En consecuencia, Bullrich estuvo reunida un largo rato con el ex ministro de seguridad de Kicillof,  Sergio Berni, quienes comprometieron el envío de patrulleros, drones y helicópteros mientras piden autorización a la Legislatura provincial para enviar efectivos de la bonaerense, dijeron a LPO desde el entorno del gobernador.

La misma Bullrich publicó en sus redes la foto del encuentro con Berni. Además de que el ex ministro de seguridad bonaerense fue el primero en desembarcar en Rosario con fuerzas federales en 2014 cuando estaba en Nación, Patricia sabe muy bien que el gobierno se juega mucho de su destino en el éxito o fracaso del operativo que comenzará este jueves con el arribo de gendarmes a Rosario donde comenzará a funcionar el Comité de Crisis.

Los gobernadores cruzaron a Milei que dijo que el problema de los narcos es de las provincias

 

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Politica

¿Un plan o un sueño?: Macri, Cristina y demás problemas de la oposición para dejar de ser comparsa

El Ejecutivo intenta capitalizar las diferencias en Unión por la Patria, la UCR y el PRO y rivalizar únicamente con el peronismo de cara a las legislativas del año que viene. Los movimientos de Cristina Kirchner y Mauricio Macri.

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Entre los principales recursos con los que cuenta Javier Milei, tanto en el terreno electoral como, más todavía, en la disputa por definir el rumbo que tome el país, se suele destacar el flaco papel que han venido haciendo, y tal vez sigan haciendo, los demás partidos.

¿Ello obedece a que estos no tienen ni tendrán nada nuevo para ofrecer al país, son solo rémoras de un pasado que acumuló demasiados fracasos, o a que sus viejos líderes, demasiado desgastados por esa acumulación de fracasos, deben hacerse cuanto antes a un lado para permitir su renovación?

El oficialismo se inclina por lo primero. Y el horizonte político que desea para el país así lo evidencia. Lo dejó bien en claro en una reciente entrevista Patricia Bullrich, exladera de Mauricio Macri y de momento puntal de la construcción política de Milei, tal vez solo superada en ese rol por su hermana Karina y por el ministro Francos. Bullrich lanzó allí un pronóstico sobre las próximas elecciones legislativas, que pretende ser más que eso, quiere ser un plan: “En 2025 va a haber dos propuestas, la del cambio y la retrógrada”, dijo. En pocas palabras, Bullrich y el Gobierno esperan que el año que viene compitan solamente sus listas y las del kirchnerismo, que no haya nada en el medio.

Este plan oficial, en concreto, les permitiría lograr dos objetivos. Primero, que el peronismo siga bajo la hegemonía del kirchnerismo, en lo posible de la propia Cristina, y no surja entonces de allí nada más innovador para atraer a los electores. Segundo, que todas las fuerzas políticas moderadas o de centro, desde el radicalismo y el peronismo disidente hasta el mismo PRO, sean absorbidas por LLA o se vuelvan irrelevantes, porque sus votos migren masivamente, como ya sucedió en la segunda vuelta del año pasado, hacia los candidatos que ofrezca el mileismo.

 El Gobierno espera que el año que viene compitan solamente sus listas y las del kirchnerismo, que no haya nada en el medio. (Foto: REUTERS/Matias Baglietto)
El Gobierno espera que el año que viene compitan solamente sus listas y las del kirchnerismo, que no haya nada en el medio. (Foto: REUTERS/Matias Baglietto)

Ahora bien, ¿es este un plan o solo un sueño? ¿Va a encontrar el partido oficial el impulso suficiente de la economía para moldear la competencia hacia esta escena soñada? Habrá que ver. De momento lo está intentando, y lo cierto es que recibe bastante ayuda, no tanto de la economía, al menos de momento, como de los demás actores políticos.

En las últimas semanas, han llamado la atención de los observadores los intentos bastante desesperados tanto de Cristina como de Macri por volver a la escena, recuperar protagonismo ante el Gobierno, y también frente a actores con ellos en competencia por destacar en sus respectivos espacios.

Cristina lo viene haciendo con una regular intervención semanal, en actos masivos que se parecen bastante a los que hacía mientras fue vicepresidenta, y se vio ya para lo que le pueden servir: de bastante poco o nada.

Macri, por su parte, está buscando hace meses la quinta pata al gato para darle impacto a su recontra anunciado regreso a la presidencia del PRO, sin mayor éxito. Tal vez por haberse resignado paulatinamente a no contar en esta operación con la compañía de otras figuras importantes de su partido, como la propia Bullrich, o Larreta, tampoco los gobernadores Rogelio Frigerio o Nacho Torres, o siquiera de su primo Jorge.

Mauricio Macri. (Foto: NA / Mariano Sánchez)
Mauricio Macri. (Foto: NA / Mariano Sánchez)

En ambos casos se trata de líderes que creen seguir siendo imprescindibles para mantener unidas y en pie a sus respectivas fuerzas. Pero que por eso mismo obstruyen la posibilidad de que estas se renueven, suelten el lastre acumulado por los errores y los fracasos acumulados en los últimos años, y ofrezcan liderazgos y propuestas tal vez un poco más competitivos frente a Milei y su gente.

En el caso de Cristina, es evidente, sus intervenciones no solo están dirigidas a aprovechar lo que cree es un momento crítico para la consolidación del proyecto del Presidente, y la oportunidad que piensa se le abrió al respecto con la marcha universitaria, sino a combatir la amenaza de una rebelión interna contra sus seguidores más fieles, los de La Cámpora. Y entre esas amenazas internas destaca la de Axel Kicillof. Quien, para irritación de la señora, se viene sacando fotos con todo el mundo, desde la cúpula de la CGT hasta los gobernadores de JxC Torres y Pullaro, algo que, claro, Cristina no puede hacer ni emular: hace años que solo se saca fotos con ella misma. Y por más que lo de Kicillof no vaya mucho más allá de la foto, supone una amenaza suficiente para ella: debe sentirse más sola que nunca, y saber que ya nada le garantiza que, en ese giro al centro del gobernador bonaerense, no se esconda, en lo que le toca, un nuevo abandono a su suerte en los tribunales, y para su gente, la marginación en las próximas listas de candidatos.

Cristina Kirchner. (Foto: AFP)
Cristina Kirchner. (Foto: AFP)

En cuanto a Macri, lo ha intentado todo para evitar su sucesión, y sigue tratando que algo le funcione. Decidido a pasar por alto un hecho cada vez más palmario: entre los dirigentes no kirchneristas es solo superado por Larreta Lousteau en su índice de rechazo en las encuestas. Retomar la presidencia partidaria no va a resolver ese problema, puede agravarlo, y perjudicar aún más a su partido. Tal vez la única forma de evitarlo sería, una vez que esté al frente, organizar las cosas para hacer bien lo que hizo mal en 2019 con Bullrich: prepararle el terreno a un sucesor, que debería ser ahora necesariamente uno de los gobernadores, y dar un definitivo paso al costado.

Pero la política argentina es muy curiosa, todos la sufren, pero nadie quiere abandonarla. Seguramente porque esperan que los ciclos de inestabilidad, las crisis recurrentes y los frecuentes ataques de amnesia que la caracterizan jueguen a su favor, y les ofrezcan una nueva oportunidad. Detrás de ese sueño han ido infinidad de “ex”, insistiendo hasta el final en ser todavía promesas. La enorme mayoría, sin éxito, para desgracia de sus seguidores y ventaja de sus adversarios. Milei debe estar muy agradecido.

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