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Politica

Gobernadores patagónicos se manifestaron en contra de la privatización de Yacimientos Carboníferos de Río Turbio

A través de un comunicado reconocieron que las últimas gestiones dejaron “graves consecuencias económicas”, pero le propusieron al gobierno nacional alcanzar “un acuerdo de productividad”

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Los gobernadores de las provincias patagónicas vuelven a tensar la relación con el gobierno nacional. A través de un comunicado publicado anoche a última hora, expresaron su posición contra la privatización de Yacimientos Carboníferos de Río Turbio. En el texto reconocieron que gestiones pasadas dejaron “graves consecuencias económicas”, pero le propusieron a la Casa Rosada llegar a un “acuerdo de productividad” para salvar la empresa.

“Los gobernadores de las Provincias Unidas del Sur, junto a legisladores, intendentes de la cuenca de Río Turbio, trabajadores y sus representantes, nos manifestamos contra toda forma de privatización de la unidad económica de YCRT”, comienza el documento en el que señalaron que tanto la Central Térmica como el Yacimiento y las minas de carbón “fueron alguna vez -y pueden serlo ahora- rentables, no solo para equilibrar las cuentas de sus diferentes ejercicios sino también para generar rentabilidad económica y divisas; a través de gestiones transparentes, sin corrupción”.

El comunicado lleva las firmas de: Gustavo Melella (Tierra del Fuego); Claudio Vidal (Santa Cruz); Ignacio Torres (Chubut); Sergio Ziliotto (La Pampa); Rolando Figueroa (Neuquén) y Alberto Weretilneck (Río Negro). Los gobernadores reconocen que “las últimas gestiones dejaron graves consecuencias de funcionamiento, de infraestructura, económicas, patrimoniales y laborales”. “El negocio de unos pocos perjudicó a los trabajadores y al país”, agregaron.

En este marco plantearon al Gobierno alcanzar “un acuerdo de productividad que salve al Complejo, en el que todos hagamos un esfuerzo para producir más, generar energía y comercializar el carbón”. Aseguran que las reservas de carbón permiten contar con stock suficiente por los próximos 500 años y destacan “otro valor agregado” del mineral: “Las cenizas, los residuos de la usina, se pueden utilizar para la fabricación de bloques y ladrillos”.

“La mina de carbón es la empresa que sostiene el empleo y genera el movimiento económico de las familias que viven en las localidades de Río Turbio y 28 de noviembre, ubicadas en el estratégico límite sureño entre Argentina y Chile”, apuntaron. Los mandatarios provinciales patagónicos hicieron hincapié en que “miles de argentinos viven horas de inmensa incertidumbre” a raíz de la situación de YCRT.

Por otra parte, informaron que ese carbón se usa para calefaccionar otros miles de hogares de escasos recursos en las provincias de la Patagonia “que deben soportar temperaturas de 20 grados bajo cero”.

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“Queremos que al gobierno nacional le vaya bien, porque así le irá bien a la Argentina y a nuestro pueblo. Para ello, es imprescindible formalizar acuerdos estratégicos que conduzcan al desarrollo y al crecimiento económico. Esos acuerdos solo los lograremos en el marco del diálogo fraterno, que preserve y defienda el interés común de la Patria”, concluye el comunicado.

Thierry Decoud, quien proviene de las filas del PRO, fue designado por Javier Milei como interventor al frente del complejo carbonífero que está bajo control del Estado y comprende a la mina subterránea, una planta depuradora, la Central Termoeléctrica Río Turbio, el ramal ferroportuario y puerto en Punta Loyola. El proyecto cuenta con más de 2 mil trabajadores y es un sustento económico clave para las localidades de Río Turbio, Río Gallegos y Punta Loyola.

Por su volumen y rol estratégico como proveedora de energía, la empresa YCRT está bajo la mirada del Presidente, que prometió convertir a todas las empresas del Estado en sociedades anónimas para facilitar su posterior privatización y liquidación. Durante los años noventa, esta compañía estatal ya fue privatizada en el mandato de Carlos Menem bajo la empresa Yacimientos Carboníferos Río Turbio S.A hasta que se rescindió esa concesión en 2002 porque la firma entró en un concurso preventivo de crisis y se dispuso su intervención.

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Politica

¿Un plan o un sueño?: Macri, Cristina y demás problemas de la oposición para dejar de ser comparsa

El Ejecutivo intenta capitalizar las diferencias en Unión por la Patria, la UCR y el PRO y rivalizar únicamente con el peronismo de cara a las legislativas del año que viene. Los movimientos de Cristina Kirchner y Mauricio Macri.

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Entre los principales recursos con los que cuenta Javier Milei, tanto en el terreno electoral como, más todavía, en la disputa por definir el rumbo que tome el país, se suele destacar el flaco papel que han venido haciendo, y tal vez sigan haciendo, los demás partidos.

¿Ello obedece a que estos no tienen ni tendrán nada nuevo para ofrecer al país, son solo rémoras de un pasado que acumuló demasiados fracasos, o a que sus viejos líderes, demasiado desgastados por esa acumulación de fracasos, deben hacerse cuanto antes a un lado para permitir su renovación?

El oficialismo se inclina por lo primero. Y el horizonte político que desea para el país así lo evidencia. Lo dejó bien en claro en una reciente entrevista Patricia Bullrich, exladera de Mauricio Macri y de momento puntal de la construcción política de Milei, tal vez solo superada en ese rol por su hermana Karina y por el ministro Francos. Bullrich lanzó allí un pronóstico sobre las próximas elecciones legislativas, que pretende ser más que eso, quiere ser un plan: “En 2025 va a haber dos propuestas, la del cambio y la retrógrada”, dijo. En pocas palabras, Bullrich y el Gobierno esperan que el año que viene compitan solamente sus listas y las del kirchnerismo, que no haya nada en el medio.

Este plan oficial, en concreto, les permitiría lograr dos objetivos. Primero, que el peronismo siga bajo la hegemonía del kirchnerismo, en lo posible de la propia Cristina, y no surja entonces de allí nada más innovador para atraer a los electores. Segundo, que todas las fuerzas políticas moderadas o de centro, desde el radicalismo y el peronismo disidente hasta el mismo PRO, sean absorbidas por LLA o se vuelvan irrelevantes, porque sus votos migren masivamente, como ya sucedió en la segunda vuelta del año pasado, hacia los candidatos que ofrezca el mileismo.

 El Gobierno espera que el año que viene compitan solamente sus listas y las del kirchnerismo, que no haya nada en el medio. (Foto: REUTERS/Matias Baglietto)
El Gobierno espera que el año que viene compitan solamente sus listas y las del kirchnerismo, que no haya nada en el medio. (Foto: REUTERS/Matias Baglietto)

Ahora bien, ¿es este un plan o solo un sueño? ¿Va a encontrar el partido oficial el impulso suficiente de la economía para moldear la competencia hacia esta escena soñada? Habrá que ver. De momento lo está intentando, y lo cierto es que recibe bastante ayuda, no tanto de la economía, al menos de momento, como de los demás actores políticos.

En las últimas semanas, han llamado la atención de los observadores los intentos bastante desesperados tanto de Cristina como de Macri por volver a la escena, recuperar protagonismo ante el Gobierno, y también frente a actores con ellos en competencia por destacar en sus respectivos espacios.

Cristina lo viene haciendo con una regular intervención semanal, en actos masivos que se parecen bastante a los que hacía mientras fue vicepresidenta, y se vio ya para lo que le pueden servir: de bastante poco o nada.

Macri, por su parte, está buscando hace meses la quinta pata al gato para darle impacto a su recontra anunciado regreso a la presidencia del PRO, sin mayor éxito. Tal vez por haberse resignado paulatinamente a no contar en esta operación con la compañía de otras figuras importantes de su partido, como la propia Bullrich, o Larreta, tampoco los gobernadores Rogelio Frigerio o Nacho Torres, o siquiera de su primo Jorge.

Mauricio Macri. (Foto: NA / Mariano Sánchez)
Mauricio Macri. (Foto: NA / Mariano Sánchez)

En ambos casos se trata de líderes que creen seguir siendo imprescindibles para mantener unidas y en pie a sus respectivas fuerzas. Pero que por eso mismo obstruyen la posibilidad de que estas se renueven, suelten el lastre acumulado por los errores y los fracasos acumulados en los últimos años, y ofrezcan liderazgos y propuestas tal vez un poco más competitivos frente a Milei y su gente.

En el caso de Cristina, es evidente, sus intervenciones no solo están dirigidas a aprovechar lo que cree es un momento crítico para la consolidación del proyecto del Presidente, y la oportunidad que piensa se le abrió al respecto con la marcha universitaria, sino a combatir la amenaza de una rebelión interna contra sus seguidores más fieles, los de La Cámpora. Y entre esas amenazas internas destaca la de Axel Kicillof. Quien, para irritación de la señora, se viene sacando fotos con todo el mundo, desde la cúpula de la CGT hasta los gobernadores de JxC Torres y Pullaro, algo que, claro, Cristina no puede hacer ni emular: hace años que solo se saca fotos con ella misma. Y por más que lo de Kicillof no vaya mucho más allá de la foto, supone una amenaza suficiente para ella: debe sentirse más sola que nunca, y saber que ya nada le garantiza que, en ese giro al centro del gobernador bonaerense, no se esconda, en lo que le toca, un nuevo abandono a su suerte en los tribunales, y para su gente, la marginación en las próximas listas de candidatos.

Cristina Kirchner. (Foto: AFP)
Cristina Kirchner. (Foto: AFP)

En cuanto a Macri, lo ha intentado todo para evitar su sucesión, y sigue tratando que algo le funcione. Decidido a pasar por alto un hecho cada vez más palmario: entre los dirigentes no kirchneristas es solo superado por Larreta Lousteau en su índice de rechazo en las encuestas. Retomar la presidencia partidaria no va a resolver ese problema, puede agravarlo, y perjudicar aún más a su partido. Tal vez la única forma de evitarlo sería, una vez que esté al frente, organizar las cosas para hacer bien lo que hizo mal en 2019 con Bullrich: prepararle el terreno a un sucesor, que debería ser ahora necesariamente uno de los gobernadores, y dar un definitivo paso al costado.

Pero la política argentina es muy curiosa, todos la sufren, pero nadie quiere abandonarla. Seguramente porque esperan que los ciclos de inestabilidad, las crisis recurrentes y los frecuentes ataques de amnesia que la caracterizan jueguen a su favor, y les ofrezcan una nueva oportunidad. Detrás de ese sueño han ido infinidad de “ex”, insistiendo hasta el final en ser todavía promesas. La enorme mayoría, sin éxito, para desgracia de sus seguidores y ventaja de sus adversarios. Milei debe estar muy agradecido.

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