Connect with us

Hi, what are you looking for?

Deportes

Los festejos más icónicos de los mundiales y una foto eterna: Pelé en andas de sus compañeros en México 70

Brasil conquistó su tercera Copa del Mundo de la mano de un Pelé brillante, que fue llevado en andas por sus compañeros durante la vuelta olímpica, en medio de la locura de los mexicanos que invadieron la cancha.

El Mundial de México 70 no aparecía como un desafío sencillo para Brasil, porque meses antes su Selección estaba en crisis y el técnico había sido destituido. Sin embargo, Mario Zagallo armó un equipo impresionante, con cinco futbolistas que jugaba como número “10″ en sus equipos para integrar una delantera extraordinaria. El scratch fue avasallante y se llevó definitivamente la Copa Jules Rimet para sus vitrinas por haberla conseguido tres veces.

Pelé, de 29 años por entonces, fue la figura estelar del equipo y maravilló una vez más al mundo con su habilidad, sus goles y un liderazgo absoluto. Una vez finalizado el partido ante Italia y ya consumado el 4-1 consagratorio, sus compañeros corrieron a abrazarlo. Se iniciaba la celebración del título y el “10″ acaparaba la atención del mundo. Un grupo de jugadores, en medio de la euforia total, decidió subirlo en andas para iniciar la vuelta olímpica. Esas imágenes quedaron para siempre en la historia del fútbol.

Pelé levanta el trofeo Jules Rimet, tras ganar el Mundial de 1970. (Foto: AP)
Pelé levanta el trofeo Jules Rimet, tras ganar el Mundial de 1970. (Foto: AP)

La cara de felicidad de Pelé mientras sus propios compañeros lo tenían allá en lo alto se convirtió en un emblema del festejo y esas fotos quedaron en las retinas de todos los futboleros. Muchos mexicanos habían invadido el campo de juego para asociarse a la algarabía (se habían identificado con el juego de la “amarelha” e hinchaban por ellos) y vivaban a Pelé mientras se daba la vuelta olímpica con el genial jugador en andas.

No faltó quien le acercara un típico sombrero mexicano y Pelé no dudó en ponérselo, dándole así un toque localista a la fiesta. Fue como decirle al pueblo azteca que ese triunfo también era suyo y debían celebrarlo.

Zagallo armó un equipo con cinco números “10″

Brasil había llegado con muchas dudas al Mundial. En los pasos previos, el DT Joao Saldanha había dicho que Pelé era miope y tenía problemas de cadera, por lo cual no había que poner grandes expectativas en él. El entrenador fue despedido y en su lugar llegó el “Lobo” Zagallo, que pensaba muy distinto y armó la que fue –quizá- la mejor Selección de todos los tiempos.

En una decisión sin antecedentes, armó un equipo con cinco jugadores que en sus equipos ocupaban la posición de “10″, el enganche como se le dice ahora. Gerson, Tostao, Rivelino, Jairzinho y Pelé. Todos juntos y como titulares. El producto de esa decisión arriesgada fue una escuadra vistosa, efectiva y seductora que logró enamorar a los hinchas de fútbol de todas las latitudes.

La campaña fue perfecta. En el debut, apabulló a Checoslovaquia 4 a 1 con un gol de Pelé. Como para arrancar entonados y motivarse. Después vino la durísima Inglaterra, que era campeón vigente, y se logró un sufrido 1-0.

De ese partido se recuerda un espectacular cabezazo de Pelé, un verdadero misil, que no fue gol solo por la estupenda intervención del arquero Gordon Banks. Ese testazo fue el símbolo de una de las grandes virtudes del astro del Santos: su capacidad de salto y un golpe de cabeza furibundo, como si le estuviera dando al balón con el pie. La primera fase concluyó con victoria 3-2 ante Rumania y dos goles más de Pelé.

Pelé posa durante una rueda de prensa con motivo de la presentación de la película "Pelé: el nacimiento de una leyenda". (Foto: EFE)
Pelé posa durante una rueda de prensa con motivo de la presentación de la película “Pelé: el nacimiento de una leyenda”. (Foto: EFE)

Brasil superó a Perú 4-2 en cuartos de final y clasificó a semifinales, donde esperaba Uruguay. En ese partido, Pelé protagonizó una jugada espectacular que no fue gol pero asombró al mundo. Recibió un pase que lo dejaba mano a mano con Mazurkiewicz y en lugar de rematar dejó que la pelota pasara entre sus piernas y, en un autopase sin tocar el balón, corrió por el otro costado del arquero para rematar al arco vacío, pero desde ángulo cerrado. El tiro salió desviado pero los hinchas quedaron boquiabiertos por su genialidad. El Beto Alonso, tiempo después, imitó esa acción con final feliz: gol de River.

Brasil campeón del 70: una final inolvidable

Tras la victoria 3-1 ante la “Celeste”, Brasil se ganó el derecho a jugar la final ante Italia, en la que dio una clase de fútbol. Pelé inició la goleada y faltando 4 minutos inmortalizó su extraordinario Mundial con otra acción deliciosa. Recibió afuera del área, hizo una pausa que pareció eterna, y cuando llegó el momento, casi con displicencia, pasó el balón hacia la derecha para que le llegara justo a Carlos Alberto. ¡Como si tuviera ojos en la nuca! El defensor le pegó con cara externa y decretó el 4-1 final.

Como Brasil había ganado tres veces la Jules Rimet, se la pudo quedar definitivamente en sus vitrinas. Un Mundial inolvidable había terminado y la foto de Pelé en andas era la reseña perfecta de lo ocurrido. Fiesta brasileña de la mano de un futbolista de otro planeta…

También Te Puede Interesar