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Economia

Clase media ajustada: por la pandemia, cada vez hay más recorte de gastos

Los sueldos pierden hace 38 meses contra la inflación y los efectos de la caída del ingreso se empiezan a sentir.

La Argentina es un país de clase media”. La frase, muy repetida hace años, tiene cada vez menos sentido en un país en el que los salarios pierden hace 38 meses -más de tres años- contra la inflación. Después de dos años de crisis económica y uno y medio de pandemia, se reducen cada vez más no solamente el grupo y la cantidad de gente que lo integra, sino también los gastos que realiza.

Siete de cada 10 argentinos responden que son de clase media cuando le preguntan a qué nivel socioeconómico pertenecen. Pero, a fines de 2020, la consultora de estrategia Moiguer y Asociados estimaba que solo tres de cada 10 personas efectivamente lo eran.

Los ingresos cayeron y el efecto fue rápido. Las suscripciones fueron las primeras en sufrirlo. En cuestión de un año y medio, los gimnasios aseguran que perdieron el 60% de sus clientes. Es decir: seis de cada 10 personas que entrenaban allí dejaron de pagar la cuota. Fue uno de los sectores más afectados durante la pandemia y, por las restricciones a la circulación, permaneció cerrado varios meses. El efecto negativo se sintió rápido y más de 1.000 locales que se dedicaban a la actividad cerraron, afirma la Cámara de Gimnasios de Argentina.

En las expensas todavía hay un 20% de morosidad, asegura la Asociación Civil de Administradores de Consorcios de Propiedad Horizontal (AIPH). “Financieramente, la gente opta por no pagar las expensas porque ‘no te cortan el servicio’ y tampoco genera un interés tan alto como por ejemplo las tarjetas de crédito o los prestamos bancarios”, señala Matías Ruiz, presidente de la institución.

En cuestión de un año y medio, los gimnasios aseguran que perdieron el 60% de sus clientes

Muchas familias recortaron también la cuota del colegio privado. En 2020 y 2021, la caída de la matrícula fue del 10%, informa la Asociación de Entidades Educativas Privadas Argentinas (Adeepra). Durante la crisis de 2018 y 2019 este porcentaje ya había caído un 5%. Ahora, uno de cada 10 alumnos salió del sistema privado.

En las prepagas, uno de los últimos gastos que se recortan, los nuevos ingresos cayeron un 20% de un mes para otro, entre abril y mayo de este año. Consultadas por este medio, aseguran que no cayó la morosidad -que sigue en un 3% histórico-, sobre todo porque el aumento de cuotas estuvo retrasado con respecto al avance de la inflación.

Fuentes de la Unión Argentina de Salud (UAS), la entidad que nuclea a los representantes del sector privado de salud, aseguraron que tampoco hubo una caída en la cantidad de asociados, porque aseguran que, a pesar de que miles de personas perdieron su empleo y, por ende, la cobertura, la siguieron pagando.

Sin embargo, es un sector que ya ajusta hace tiempo: según datos oficiales, por la caída del empleo entre 2018 y 2020, unas 3 millones de personas se retiraron de la salud privada y tienen solamente atención en hospitales públicos.

Y vos, ¿qué gasto recortaste?

Por la pandemia, la clase media quedó plagada de historias de “ajuste” de bolsillo. TN.com.ar dialogó con algunos de sus protagonistas. Por motivos de privacidad, se preservó el apellido de los entrevistados.

Lorena es costurera y modista independiente. Su ingreso depende directamente de que la gente pueda circular: no solo porque nadie se viste “bien” si no tiene que salir de su casa, sino porque trabaja con lo tangible, con objetos que necesitan moverse. “La pandemia me afectó terriblemente. Me quedé sin trabajo, la boutique cerró por seis meses. No tuve un ingreso de ningún tipo. Tuve que vivir de mis ahorros, tuve que dejar de alquilar, irme a vivir a la casa de un familiar. Tuve que recibir ayuda de la Iglesia y del Municipio, algo que nunca recibí en mi vida. Hasta ese punto llegué, cuando yo me solventaba absolutamente sola”, narra.

Muchas familias recortaron también la cuota del colegio privadoPor: Diaz de Vivar Jimena | kikinunchi – stock.adobe.com

Sus hábitos de consumo diarios también cambiaron: asegura que dejó de comprar primeras marcas y que buscó alternativas, que no se compró más ropa ni zapatos y que dejó de pagar el seguro del auto. No fue la única que hizo estos recortes. Según datos de la consultora Scentia, el consumo masivo cae consecutivamente hace 13 meses. En los primeros cinco meses del año se acumula una contracción de 8,4%.

“Tuve que gastar ahorros, pedir crédito en el banco y endeudarme con la familia para poder cubrir gastos del local”, dice Santiago, preparador físico. Como trabaja en un gimnasio, que tuvo que estar muchos meses cerrado completamente, sus ingresos se redujeron: la modalidad virtual no fue suficiente para sostener la cantidad de participantes de las clases, tal como confirma los datos de la Cámara de Gimnasios de Argentina mencionados anteriormente.

“Cambié hábitos de consumo, había que cuidar mucho más darse un gusto o comer una comida más cara entre semana. Me estaba mudando. Pospuse la compra de electrodomésticos y muebles o cosas que teníamos pensado comprar para equipar la casa. Tuve que dejar de pagar algún impuesto para que cerraran los números”, recuerda.

Santiago no es el único que se endeudó. Los datos oficiales dan cuenta de un 41,5% de los hogares de la Argentina que recurrió al endeudamiento para enfrentar las dificultades económicas de la pandemia, independientemente de haber implementado o no otras estrategias complementarias. Además, un 44,7% de los hogares recurrió al uso de ahorros o venta de pertenencias, según el último informe del impacto de la pandemia realizado por el Indec.

Brenda es contadora y tiene un comercio de indumentaria femenina. Su marido trabaja en relación de dependencia y tuvo una reducción de su salario por estar trabajando en modalidad home office desde marzo pasado. Ella dejó de tener ingresos porque tuvo que cerrar el local durante varias semanas, semanas en las que mantuvo el pago de sus gastos fijos. “Los sueldos de las empleadas, el alquiler que se redujo una parte pero que se seguía pagando. Las expensas que se pagaba la totalidad”, enumera.

“Se empezaron a usar los ahorros y se empezó a generar deuda de lo que fue el colegio privado de mi hija. La economía personal fue totalmente afectada”, añade. Todavía sigue pagando esa deuda: ahora abona cuotas de matrículas pasadas, lo que debe y también cuotas de la matrícula del año que viene.

La sociedad con ilusión de clase media

¿Cómo se establecen los límites de la clase media? ¿Quién es de clase media y quién no? Los especialistas en consumo elaboran pirámides de nivel socioeconómico según el nivel de ingresos, entre otras variables. En 2019, explica María Muzio, directora digital de la consultora de estrategia Moiguer, el 81% de la población se percibía de clase media, aunque solo el 45% lo era. En cambio, 50% era de clase baja o baja extrema.

En el corto plazo, la clase media “efectiva” (a nivel ingresos) pasará de ser un 45% de la población a un 32%, apunta.

Muchas familias recortaron también la cuota del colegio privado. (Foto: NA/José Luis Perrino)Por: NA/José Luis Perrino

En la pandemia, con una caída del 9,9% en el PBI, la pirámide socioeconómica se complejizó, explica la especialista. “Una de las variables del indicador comienza a estresarse, la otra funciona como amortiguadora del cambio. En concreto, mientras la tasa de desempleo creció, amortiguada por medidas paleativas como el IFE; la educación del principal sostén del hogar no se pierde en un año. Esto hace que los valores de clase se mantengan, pero se separen de su capacidad de consumo, de sus experiencias y posibilidades”, detalla.

En otras palabras, hay muchos miembros de la clase media que pertenecen por sus valores y deseos, pero no en potencia, puntualiza.

Muzio aporta otros datos. En el corto plazo, casi uno de cada cuatro hogares habrá caído de nivel socioeconómico a nivel ingreso. “En un contexto que impacta de manera transversal en todos los niveles socioeconómicos, la clase media resulta la más afectada. El 40% de la clase media y media baja perderá un 50% de sus ingresos. Habrá una pérdida total del poder adquisitivo del 25%, lo que equivaldría a que toda la población deje de percibir sus salarios por tres meses”, apunta.

El impacto en la economía

“Hace 38 meses que los salarios pierden contra la inflación y esto marca la peor caída desde el período 1998-2002″ (Foto: Archivo/Reuters)

“Hace 38 meses que los salarios pierden contra la inflación y esto marca la peor caída desde el período 1998-2002. en el acumulado, el poder de compra cayó casi un 20% en el período y golpeó absolutamente a toda la pirámide de trabajadores”, apunta Matías Rajnerman, economista jefe de la consultora Ecolatina. “Esta situación ‘reparte’ los costos de la crisis, ya que no sólo están mal aquellos que perdieron su trabajo, sino también quienes lo conservaron, pero no lograron que sus ingresos siguieran a los precios”, añade.

Los datos se confirman, además, en la marcha de la economía y de los sectores. El economista señala que en los bienes ya hubo una recuperación del consumo a los niveles prepandemia, pero que los servicios todavía están un 5% por debajo, con porcentajes del 20% en el caso de los hoteles y restaurantes.

En ese sentido, concluye, el gasto de las familias cambió: “Las restricciones de servicios están generando una suerte de ‘mejora del poder adquisitivo para bienes’: la imposibilidad de viajar, ir a comer afuera o de anotarse en un gimnasio, está dejando más dinero para comprar artículos para el hogar”.

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