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Moderna vs Pfizer: política, ciencia y la carrera extraordinaria para encontrar una vacuna contra el coronavirus en EEUU

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La llamada fue tensa; el mensaje, desalentador. Moncef Slaoui, dirigente de la iniciativa del gobierno de Trump para desarrollar velozmente una vacuna contra el coronavirus, estaba al teléfono a las 6 p. m. el 25 de agosto para decirle a la orgullosa empresa de biotecnología Moderna que tenía que retrasar la etapa final de las pruebas de su vacuna en humanos.

El director ejecutivo de Moderna, Stéphane Bancel, un ingeniero bioquímico francés, reconoció la implicación. En la carrera para acabar con la pandemia, dijo, “todos los días contaban”. Ahora su compañía, que aún no había sacado un solo producto al mercado, se enfrentaba a un retraso de hasta tres semanas. Pfizer, el gigante farmacéutico mundial que estaba ocupado probando una posible vacuna similar y prometiendo resultados iniciales para octubre, tomaría la delantera de forma evidente.

“Fue la decisión más difícil que tomé este año”, comentó Bancel.

El problema de Moderna parecía encajar muy bien con los sucesos de finales del verano de 2020, cuando Estados Unidos se tambaleaba no solo por una pandemia, sino también por la inestabilidad causada por la injusticia racial. Slaoui informó a Bancel que Moderna no había reclutado suficientes candidatos pertenecientes a minorías para sus ensayos de vacunasSi no podía probar que su vacuna funcionaba bien para los ciudadanos negros y latinos, que han sido afectados de manera desproporcionada por la pandemia, no superaría la línea de meta.

Ambas compañías finalmente completaron las etapas cruciales de sus ensayos en humanos este mes y reportaron resultados iniciales espectaculares. Se trata de vacunas que parecen tener una eficacia de alrededor del 95 por ciento contra un virus que ha matado a 1,3 millones de personas, un cuarto de millón de ellas en Estados Unidos.

Pocas competencias corporativas se han desarrollado con una apuesta tan grande y un telón de fondo tan complejo. No solo estaban en juego las rivalidades comerciales y los desafíos científicos, sino también un ambicioso plan para poner al gobierno federal en el centro del esfuerzo y, lo más molesto, la atmósfera política a menudo tóxica creada por el presidente Donald Trump. Con la apuesta de que una vacuna aseguraría su reelección, llevó a cabo campañas públicas y privadas para acelerar el proceso.

El director ejecutivo de Pfizer, Albert Bourla, había prometido evitar el campo minado de la política, pero se vio obligado a atravesarlo. Tras prometer avances en un calendario que parecía respaldar la predicción de Trump de un gran avance antes del día de las elecciones, Bourla retrasó el calendario a finales de octubre, temiendo que los resultados de los ensayos clínicos de su empresa no fueran lo suficientemente convincentes para que los reguladores federales concedieran la aprobación de emergencia de su vacuna. La noticia del éxito de Pfizer salió a la luz justo después de que se anunció la victoria de Joe Biden en las elecciones.Albert Bourla, CEO de Pfizer (Bloomberg)Albert Bourla, CEO de Pfizer (Bloomberg)

Bourla había preferido desde el principio mantener a Pfizer y a su socio de investigación, la firma alemana BioNTech, a distancia del gobierno, por lo que rechazó el dinero para investigación y desarrollo de la iniciativa federal urgente llamada Operación Warp Speed.

Bancel, con una compañía mucho más pequeña, hizo lo opuesto y aceptó el financiamiento de un gobierno liderado por un presidente que le daba la espalda a la ciencia. Moderna obtuvo casi 2500 millones de dólares para desarrollar, fabricar y vender su vacuna al gobierno federal, y se asoció con los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por su sigla en inglés) en el trabajo científico, una colaboración muy exitosa que logró evitar la intromisión política de Trump y sus asesores, que habían obstaculizado otros esfuerzos para enfrentar el virus.

Pfizer y Moderna por sí solas no podrían satisfacer la demanda nacional o global, pero otras compañías en Estados Unidos y en todo el mundo también se están apresurando en la creación de vacunas efectivas, algunas de ellas usando tecnologías mejor comprobadas, por lo que es probable que surjan otras iniciativas exitosas.

Sin embargo, ambas compañías han logrado una hazaña notable de maneras muy diferentes: desarrollar una vacuna que parece segura y efectiva en cuestión de meses, en lugar de los años o décadas que suelen tardar esos avances. Se vieron beneficiados por la unión de tres factores. Un nuevo método de desarrollo de vacunas ya solo estaba esperando ser probado, y el coronavirus fue el objetivo perfecto. Las altas tasas de infección aceleraron el ritmo de los ensayos clínicos, la parte más lenta del proceso. Y el gobierno estuvo dispuesto a gastar lo necesario, lo que eliminó los riesgos financieros y los bloqueos burocráticos con el fin de permitir que la producción en masa comenzara incluso antes de que se finalizaran los ensayos.

Un inicio veloz

Bancel estaba en Suiza para asistir a una conferencia de negocios en enero cuando se enteró de la propagación de un nuevo brote viral mortal en Wuhan, China. Inmediatamente se puso en contacto con dos expertos en vacunas de los NIH con los que su empresa había estado trabajando durante años para desarrollar una tecnología que pudiera utilizarse con el fin de diseñar vacunas, una especie de sistema estándar y automático que revolucionaría la forma en que la humanidad se enfrenta a los nuevos patógenos.

Si los sistemas funcionaban, el diseño de una vacuna quedaría terminado en cuestión de días. La tarea que quedaba por hacer incluía ensayos que toman mucho tiempo para asegurar que la vacuna funcione y sea segura, un proceso que no admite atajos.

El método emplea una forma sintética de una molécula genética llamada ARN mensajero, o ARNm, para hacer que las células humanas produzcan una proteína viral inofensiva llamada espiga, que luego estimula al sistema inmunológico con el fin de producir anticuerpos y células inmunitarias que puedan reconocer a la espiga enseguida y contratacar cuando se necesite.

Bancel, de 48 años, tenía lo que un ex colega describió como una “personalidad guerrera”. Había dejado una firma mucho más grande para convertirse en director ejecutivo de Moderna en 2011. En ese momento, le advirtió a su esposa que la apuesta por el ARNm de la firma tenía un 5 por ciento de posibilidades de éxito, pero que, si esa apuesta daba resultado, cambiaría el curso de la medicina.

Comentó que a finales de 2019 el Centro de Investigaciones de Vacunas de los NIH acordó organizar una especie de juego de guerra la primavera siguiente, es decir, una pandemia simulada con un virus desconocido para Moderna con el fin de ver la velocidad con que la empresa podía desarrollar una vacuna.

Ahora, ante una pandemia real, Bancel quería probar de verdad el enfoque de Moderna.

Los NIH se acercaron a ellos. John R. Mascola, jefe del Centro de Investigaciones de Vacunas, y Barney Graham, subdirector del centro, propusieron la colaboración a Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas.

“Adelante”, cuenta Fauci que les dijo. “Cueste lo que cueste, no se preocupen por eso”.El reconocido epidemiólogo Anthony Fauci (Reuters)El reconocido epidemiólogo Anthony Fauci (Reuters)

En Alemania, el matrimonio de científicos conformado por Ugur Sahin y Özlem Türeci iba por el mismo camino. Su empresa, BioNTech, había estado trabajando con Pfizer durante varios años para desarrollar una nueva vacuna contra la gripe con la misma tecnología de ARNm que estaba utilizando Moderna. Sahin dijo que le preguntó a un ejecutivo de Pfizer el 1.° de marzo si la compañía quería desarrollar una vacuna contra el coronavirus.

Bourla ascendió en el transcurso de más de dos décadas desde un puesto en la división de salud animal de Pfizer hasta convertirse en director ejecutivo en 2019. Al inicio, el ejecutivo de 59 años se enfocó principalmente en la protección de los 90.000 empleados de la compañía en todo el mundo.

Sin embargo, en cuanto se enteró de la propuesta de los alemanes, él y su empresa se movieron con celeridad.

Operación Warp Speed

Cuando la economía se paralizó la primavera pasada y las muertes aumentaron en Nueva York, Detroit y Chicago, los funcionarios gubernamentales propusieron un esfuerzo coordinado para desarrollar pruebas, tratamientos y vacunas con el fin de enfrentar la crisis de salud pública más grave en un siglo.

La Operación Warp Speed fue idea de Peter Marks, el principal regulador de vacunas de la Administración de Medicamentos y Alimentos. Es una colaboración entre el Pentágono y el Departamento de Salud y Servicios Humanos que fue ideada para apoyar a las compañías farmacéuticas y biotecnológicas con toda la experiencia del gobierno, desde los ensayos clínicos hasta la logística. La fecha meta para el desarrollo de una vacuna era octubre, según un memorando inicial.

Warp Speed tenía dos líderes. A cargo de la ciencia estaba Slaoui, que se había encargado durante años de los temas de investigación y desarrollo en GlaxoSmithKline, fabricante de medicamentos, y había sido miembro de la junta directiva de Moderna. A cargo de la logística estaba Gustave F. Perna, un general condecorado con cuatro estrellas que dirigía el Comando de Investigación y Logística Médica del Ejército.

La decisión más importante, dijo Slaoui, fue qué candidatos a la vacuna se retiraban de los casi 50 posibles contendientes. Su equipo se decidió por tres tipos de vacunas; cada una sería desarrollada por dos compañías por si una empresa fracasaba.

Moderna y Pfizer irían tras las vacunas de ARNm, consideradas las más rápidas de desarrollar. El gobierno estaba dispuesto a pagar gran parte de los gastos de desarrollo, guiar los ensayos clínicos e incluso entregar los suministros a las fábricas.

Bourla no estaba interesado. Decidió que, al ser uno de los principales productores de vacunas del mundo, Pfizer no necesitaba ayuda federal para desarrollar un nuevo producto y, con casi 52.000 millones de dólares de ingresos anuales, no necesitaba ni quería el subsidio.

Moderna no dudó en pedir ayuda al gobierno. “No tenemos un balance como el de Pfizer”, les dijo Bancel a los funcionarios federales.

‘Teníamos que alzar la voz’

A principios del otoño, las presiones políticas que se habían ido acumulando durante todo el año estallaron. Los reguladores federales trataban de emitir directrices para asegurar un seguimiento suficiente de los participantes en los ensayos clínicos con el fin de garantizar que las vacunas fueran seguras, pero los funcionarios de la Casa Blanca las bloqueaban. El presidente atacaba a los funcionarios de la FDA describiéndolos como antagonistas que intentaban frustrar su reelección.Trump presionaba para acelarar los procesos supervisados por la FDA (Reuters)Trump presionaba para acelarar los procesos supervisados por la FDA (Reuters)

Bourla se había visto arrastrado al caos político, en parte debido a sus propias promesas de que Pfizer esperaba los resultados de los ensayos clínicos para octubre. El presidente anunció con bombo y platillo la fecha límite del ensayo en su recorrido de campaña y trató de vincularse públicamente con el líder de Pfizer.

Sahin, de BioNTech y socio de Pfizer, dijo que Bourla estaba tratando de manejar “una situación incómoda”. Pero cuando el presidente fue tras la FDA, Bourla marcó un límite, puesto que la confianza del público en una vacuna estaba en juego. “Teníamos declaraciones en contra de la FDA, el Estado profundo (deep state), etc., que realmente me preocupaban”, comentó. “Teníamos que alzar la voz”.

Llamó a Alex Gorsky, director ejecutivo de Johnson & Johnson, otro de los principales contendientes en la carrera por la vacuna, y luego reunió a líderes de otras empresas. Juntos, redactaron una declaración, la cual señalaba que la industria “apoyaría a la ciencia” y seguiría las directrices de la FDA. Para el 8 de septiembre, nueve compañías, incluida Moderna, se habían unido.

Al mismo tiempo, estaban surgiendo problemas en el diseño y la ejecución de los ensayos clínicos. Tanto Pfizer como Moderna se enfrentaban al problema de la escasez de voluntarios pertenecientes a minorías, pero Pfizer tenía los bolsillos llenos para resolverlo.

Fauci se reunió con los investigadores del ensayo de Moderna y reclutó a expertos de los NIH para ayudar a la compañía a conseguir más voluntarios negros y latinos. Pfizer, cuyo ensayo ya estaba diseñado para obtener un resultado más pronto que Moderna, ahora estaba indiscutiblemente a la cabeza.Los ensayos necesitaban incluir a voluntarios de minorías étnicasLos ensayos necesitaban incluir a voluntarios de minorías étnicas

Buenas Noticias

El domingo 8 de noviembre por la mañana, Bourla se dirigió a la oficina de Pfizer en Cos Cob, Connecticut, para escuchar el veredicto con unos cuantos asesores de alto nivel. “No pude dormir mucho”, dijo.

Un experto en estadística de Pfizer, que estaba aislado del resto de la compañía, iba a entregar las noticias del tablero de monitoreo de datos mediante una videoconferencia.

Tuvimos un muy buen resultado”, anunció el hombre a primera hora de la tarde. Dijo que Pfizer debía pedir de inmediato a la FDA que le concediera una autorización de uso de emergencia, una acción que la empresa llevó a cabo el viernes.

La sala estalló en vítores. Los ejecutivos se abrazaron, ignorando las reglas de distanciamiento social.

Moderna tuvo que ver cómo Pfizer cruzó la línea de meta antes que ellos. No obstante, los resultados de Pfizer animaron las esperanzas de la empresa.

El domingo pasado, mientras esperaban los resultados del ensayo de Moderna, Bancel se encerró en una oficina de su casa en Boston.

Justo después del mediodía, un aviso cruzó el sistema de chat seguro de Moderna para que se uniera a una reunión virtual. Con una decena de miembros, Bancel escuchó la voz llana e inerte de un representante del panel externo.

Los resultados fueron notablemente similares a los de Pfizer: de 95 infecciones, 90 estaban en el grupo del placebo y 5 en el grupo de la vacuna.

Luego el panel externo desglosó los casos según la gravedad de la enfermedad, una medida esencial para conocer la potencia de la vacuna.

Once voluntarios habían desarrollado una enfermedad grave, dijo la voz. Luego hubo una pausa que, según Bancel, “pareció eterna”, antes de la última palabra: cada uno de ellos había recibido el placebo.

(© The New York Times 2020)

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La primera cumbre del G7 desde la pandemia y con Biden como presidente será en junio en Inglaterra

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La primera cumbre presencial del Grupo de los Siete (G7) desde el comienzo de la nueva pandemia, y también la primera con Joe Biden como presidente de los Estados Unidos, está prevista para entre el 11 y el 13 de junio en el suroeste de Inglaterra, anunció el Gobierno británico.

La cumbre de los líderes de las siete mayores economías occidentales se celebrará en la ciudad costera de Carbis Bay, en el condado inglés de Cornualles, anunció en un comunicado el Gobierno británico que preside este año el grupo.

Además de los países del G7 (Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Japón, Francia, Alemania e Italia), Londres invitó a la reunión a Australia, India y Corea del Sur, informó la agencia de noticias AFP.

El año pasado se planeó una cumbre en Estados Unidos pero el presidente Donald Trump tuvo que cancelarla debido a la pandemia.

El Reino Unido se enfrenta actualmente a una ola imparable de infecciones atribuidas a una nueva variante más contagiosa del coronavirus y está actualmente la población confinada por tercera vez, pero espera un escenario distinto en junio gracias a su masiva campaña de vacunación.

“El primer ministro (Boris Johnson) aprovechará esta cumbre del G7, la primera que se celebra cara a cara en casi dos años, para pedir a los líderes que aprovechen la oportunidad de reconstruir mejor (el mundo) después del coronavirus, uniéndose para hacer el futuro más justo, más verde y más próspero”, afirmó el comunicado.

Este 2021 es además un año crucial en el escenario internacional para el Reino Unido, que quiere establecerse como una potencia global tras su salida de la Unión Europea.

Además de la cumbre del G7, Londres asumirá la presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU a partir de febrero y será sede de la 26ª conferencia de Naciones Unidas sobre el cambio climático en Glasgow en noviembre.

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Dos juezas de la corte suprema fueron asesinadas en la capital de Afganistán

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En medio de una nueva ola de violencia contra civiles en Afganistán, dos juezas de la corte suprema fueron asesinadas este domingo por hombres armados cuando se dirigían a su trabajo en el centro de la capital, Kabul.

“Este domingo por la mañana, hombres armados atacaron el vehículo de las funcionarias de la corte suprema”, informó Ahmad Fahim Qaweem, su vocero, quien precisó que “el conductor (que las llevaba) está herido”.

La Policía de Kabul agregó que el ataque sucedió en el centro de la ciudad, informó la agencia de noticias AFP.

En los últimos meses, Afganistán está siendo sacudido por una nueva ola de violencia, en particular en Kabul, donde una serie de ataques contra personalidades de perfil alto siembra el terror y el caos en la ciudad.

El último ataque se produjo dos días después de que el Pentágono estadounidense anunciara que reducirá el número de tropas en Afganistán a 2.500, el número más bajo en cerca de dos décadas de guerra y ocupación.

En tanto, durante este fin de semana, la sede de una emisora de radio sufrió daños y destrozos tras un ataque realizado por una multitud encabezada por el imán de una mezquita.

El ataque a la sede de Radio Zohra sucedió en la ciudad de Kunduz, capital de la provincia homónima y, según organizaciones de periodistas que enmarcaron el asalto en la actual ola de violencia contra reporteros en Afganistán, fue planeado con anticipación.

“En el pasado, teníamos miedo de los oponentes armados, pero ahora sentimos miedo de nuestra propia gente”, lamentó Hasib Hasas, periodista de esta provincia nororiental, citado por la agencia de noticias Europa Press.

El Comité de Seguridad de Periodistas Afganos (AJSC) condenó el ataque e instó al Gobierno a realizar una investigación exhaustiva para que los responsables “sean llevados ante la justicia”.

NAI, una organización que apoya a los medios de comunicación en Afganistán, avisó el pasado jueves que al menos diez estaciones de radio debieron suspender su trabajo en el país en menos de seis meses debido a las amenazas a la seguridad y la recesión financiera.

Según la organización, en 2020 fueron registrados 130 incidentes de violencia contra periodistas en Afganistán, lo que muestra un aumento del 10% en comparación con 2019.

“Si el Gobierno afgano, la comunidad internacional, las naciones donantes de Afganistán y los países que están facilitando el proceso de paz no toman medidas serias, los avances que Afganistán ha logrado en las áreas de libertad de prensa en los últimos 20 años serán eliminados”, agregó el periodista Sediqullah Tawhidi.

Las estadísticas de la sociedad civil muestran que desde 2014, 100 medios de comunicación dejaron de operar en Afganistán y, además, cuatro presentadores, tres periodistas y un camarógrafo perdieron la vida en ataques y atentados en diferentes partes del país solo a lo largo del año pasado.

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Científicos advierten que la mortalidad por COVID-19 en Estados Unidos no para de crecer y podría empeorar con las nuevas cepas

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Nuevas variantes de coronavirus comenzaron a recorrer los territorios de Sudáfrica y Reino Unido, en tanto se han desplegado alertas también en Argentina y en Brasil, mientras se desarrolla un creciente impacto de COVID-19 en Estados Unidos, donde se comenzaron a detectar estas nuevas cepas. Si se multiplican allí, lo cual es muy probable, detonarán un escenario que los analistas califican como dantesco.

Así se expresan diferentes profesionales que analizaron el escenario. “Estoy muy, muy preocupada de que ahora hayamos pasado de un virus que podríamos controlar a un virus que realmente no podemos, a menos que hagamos algo muy dramático”, declaró Kristian Andersen, experta en enfermedades infecciosas de Scripps Research. Instituto.

Un aumento en las infecciones en Estados Unidos, además de la carga de casos existente, podría obligar a los líderes de los hospitales a considerar cómo aumentar la capacidad, el personal y los recursos, y sopesar qué sucede si tienen demasiados pacientes que atender. Podría obligar a las escuelas a cerrar de nuevo o retrasar los planes de reapertura. Las variantes también están aumentando la presión sobre el lanzamiento de la vacuna catódica del país, para tratar de proteger a más personas y detener la transmisión antes de que las variantes se vuelvan dominantes.

Se desarrolla un creciente impacto de COVID-19 en Estados Unidos, donde se comenzaron a detectar estas nuevas cepas (EFE/EPA/JUSTIN LANE/Archivo)Se desarrolla un creciente impacto de COVID-19 en Estados Unidos, donde se comenzaron a detectar estas nuevas cepas (EFE/EPA/JUSTIN LANE/Archivo)

Según datos de la Universidad Johns Hopkins y el rastreador británico Our World In DataEstados Unidos acumula 387 mil muertos por COVID-19 y encabeza así las naciones con más fallecidos por el virus SARS-CoV-2Cuentan con 23 millones de casos confirmados y en las últimas 24 horas se confirmaron más de 159 mil contagiados y 2.861 víctimas fatales por el nuevo coronavirus.

Los epidemiólogos enfatizan que ese país todavía tiene la oportunidad de contener las variantes antes de que se generalicen. Esto requeriría una campaña amplia de pruebas y la secuenciación genómica para identificar dónde están comenzando a propagarse las variantes y priorizar los programas de rastreo y cuarentena de contactos para cortar las cadenas de transmisión. Los estadounidenses tendrían que redoblar sus esfuerzos para usar máscaras, distancia física y evitar reuniones. No sería una hazaña pequeña: las variantes se avecinan en un momento en que los departamentos de salud están agotados y muchas personas están cansadas de las precauciones de COVID-19.

Así como la llegada de las vacunas estaba proporcionando una luz al final de un túnel, “esto es como un giro de último minuto que crea más problemas”, expresó en el artículo Alessandro Vespignani de Northeastern University, quien modela cómo se propagan las enfermedades emergentes.Personas hacen fila para recibir la vacuna contra COVID-19 en Disneyland, de Anaheim, California, este 13 de enero de 2021. EFE/Etienne Laurent
Personas hacen fila para recibir la vacuna contra COVID-19 en Disneyland, de Anaheim, California, este 13 de enero de 2021. EFE/Etienne Laurent

Visto con nuevos ojos

La mutación del coronavirus identificada en Reino Unido está presente en 50 países, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), y la variante localizada en Sudáfrica fue detectada en otros 20 territorios.

La institución también advirtió que una tercera “variante preocupante” hallada en Japón puede tener un impacto en la respuesta inmunitaria y necesita ser más investigada.

Cuanto más se extiende el virus SARS-CoV-2, más ocasiones tiene de cambiar. Si hay niveles altos de transmisión, tenemos que pensar que surgirán más variantes”, dijo la OMS en una comunicación oficial.

Las variantes en este punto no parecen causar casos más o menos graves de COVID-19. Pero eso contradice lo peligrosa que es una variante más transmisible, dijo Maia Majumder, epidemióloga computacional del Boston Children’s Hospital.Las variantes también están aumentando la presión sobre el lanzamiento de la vacuna catódica del país, para tratar de proteger a más personas y detener la transmisión antes de que las variantes se vuelvan dominantes (EFE/EPA/ADI WEDA/Archivo)
Las variantes también están aumentando la presión sobre el lanzamiento de la vacuna catódica del país, para tratar de proteger a más personas y detener la transmisión antes de que las variantes se vuelvan dominantes (EFE/EPA/ADI WEDA/Archivo)

“Incluso si no es más probable que causen una enfermedad grave o la muerte, es posible que veamos un mayor volumen de mortalidad en su presencia porque probablemente habrá más infecciones”, explicó Ayan Sen, presidenta de medicina de cuidados intensivos de la Clínica Mayo en Arizona, que ya ha tenido que aumentar la atención para manejar su carga actual de pacientes con COVID-19.

Supone que será difícil predecir qué impacto podrían tener las variantes en los hospitales. Pero si fueran por encima del promedio en que el sistema de salud se encuentra hoy, requeriría construir más espacio en la UCI y “ciertamente afectaría a los pacientes que necesitan atención por razones distintas a COVID: cirugía o cáncer. Tendría un efecto dominó”.La distribución de la vacuna ha sido lenta y Anthony Fauci, el principal experto en enfermedades infecciosas en el Gobierno, dijo que Estados Unidos podría llegar a un millón de inoculaciones al día. EFE/Mill Valley/Archivo
La distribución de la vacuna ha sido lenta y Anthony Fauci, el principal experto en enfermedades infecciosas en el Gobierno, dijo que Estados Unidos podría llegar a un millón de inoculaciones al día. EFE/Mill Valley/Archivo

También podría precipitar más consideraciones sobre la clasificación de la atención. “Esperamos lo mejor para no tener que tomar decisiones sobre la escasa asignación de recursos”, dijo Sen. “Es realmente un desafío para nosotros como médicos que queremos hacer lo mejor para todos sus pacientes, cuando tienen que tomar decisiones como esa”.

Si ya existía la urgencia de vacunar a las personas de la forma más amplia y rápida posible, la llegada de las variantes se suma al acelerador. Para poner fin a la epidemia de EE. UU. la población necesita desarrollar lo que se conoce como inmunidad de grupo y, según la dinámica de transmisión, llegar a ese punto con un virus que se propaga más rápido requerirá que se vacunen aún más personas.

Los epidemiólogos esperan que los esfuerzos mejorados de mitigación, ya sean dirigidos a la transmisión del coronavirus en general o a las variantes más específicamente, puedan ganar tiempo al país para expandir sus campañas de vacunas antes de que las variantes ganen demasiado territorio.

“Básicamente estamos en esta carrera, porque si alcanzamos la inmunidad colectiva antes de que la primera mutación se convierta en responsable de la mayoría de los casos, entonces la segunda podría nunca ser responsable de la mayoría de ellos”, dijo Brooks Miner, ecologista evolutivo en Ithaca College.

Estados Unidos tiene una red de vigilancia genómica notoriamente irregular para diferentes variantes virales, y ya parece que dondequiera que los investigadores busquen al menos la primera cepa mutada, la están encontrando.Estados Unidos, con el 4,2 % de la población mundial, concentra así cerca del 19 % de las más de 1.9 millones de muertes que ha causado el coronavirus desde el inicio de la pandemia (EFE/Alba Vigaray/Archivo)Estados Unidos, con el 4,2 % de la población mundial, concentra así cerca del 19 % de las más de 1.9 millones de muertes que ha causado el coronavirus desde el inicio de la pandemia (EFE/Alba Vigaray/Archivo)

Un viaje no tan interesante

Cuando se importan más variantes transmisibles a un país, no se hacen presentes de inmediato. Pueden pasar semanas o meses para que alcancen niveles en los que comience a sentirse el impacto de su contagiosidad y para que eliminen otras formas del virus al propagarse más rápido.

Los científicos del Reino Unido, por ejemplo, identificaron que el país tenía una variante de rápida propagación en diciembre, pero miraron hacia atrás y notaron que apareció por primera vez en sus datos de secuenciación en septiembre. En Irlanda, donde la transmisión se encuentra entre las más altas del mundo ahora; en esa instancia representó el 8,6% de los casos secuenciados una semana, luego el 12,8% la semana siguiente, más tarde el 24,9%. Ahora llega a la mitad de los casos .

Dichos datos sugieren que si los países responden rápidamente, pueden rodear las variantes antes de que desplieguen. Pero hay al menos dos desafíos para los EE. UU. Debido a que el coronavirus se está propagando con tanta facilidad allí, más variantes transmisibles que lleguen “encontrarán un terreno fértil para transmitir y generar muchos casos y eventualmente reemplazarán” a las variantes más antiguas, dijo Vespignani.

Además, debido a la falta de vigilancia, no está del todo claro en qué parte del proceso de evolución se encuentran las variantes en este país. “No sabemos cuál es nuestra posición actual”, dijo la epidemióloga de enfermedades infecciosas Caitlin Rivers del Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud“. ¿Estamos en la semana 1 o estamos en 6, o simplemente no hemos llegado a la crisis?La mutación del coronavirus identificada en Reino Unido está presente en 50 países, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), y la variante localizada en Sudáfrica fue detectada en otros 20 territorios  (EFE/Michael Reynolds/Archivo)La mutación del coronavirus identificada en Reino Unido está presente en 50 países, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), y la variante localizada en Sudáfrica fue detectada en otros 20 territorios (EFE/Michael Reynolds/Archivo)

No está del todo claro qué tan contagiosas son las variantes; Puede ser difícil desentrañar qué factores (evolución viral, flexibilización de las políticas de mitigación, reunión de personas) están contribuyendo a nuevos casos. Pero algunas estimaciones han establecido que la primera mutación es entre un 30% y un 50% más transmisible que otras formas de SARS-2.

Las tasas de transmisión serán significativamente más difíciles de contener si vemos una proliferación más generalizada de la mutación del Reino Unido”, dijo Mark Ghaly, secretario de salud de California, que ya ordenó a las personas en algunas regiones que permanezcan en casa porque los brotes locales han amenazado la capacidad del hospital.

Mientras los científicos observan la acumulación de variantes en otros países, lo ven como un adelanto de lo que podría suceder en este país sin más acciones. En cierto modo, recuerda cómo Estados Unidos se entretuvo cuando la ola inicial de casos de COVID-19 llegó al país el año pasado, sin absorber que un virus que atravesó China y luego Italia estaba en camino de hacer lo mismo en Estados Unidos.

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