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Causa Sapucay: Ordenan detener al juez Soto Dávila de Corrientes

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El escándalo del narcotráfico en Itatí, en Corrientes, primero involucró a la dirigencia política y a funcionarios de fuerzas de seguridad. Pero los nexos y complicidades de los supuestos capos narcos, según el expediente, también habrían estado aceitados en el Poder Judicial. Ante el conjunto de pruebas, el juez Sergio Torres ordenó la detención del titular del Juzgado Federal N°1 de Corrientes, Carlos Soto Dávila, acusado de ser el jefe de una asociación ilícita y de favorecer con sus decisiones, a cambio de dinero, a los sospechosos que debía investigar.

Soto Dávila, juez federal con competencia electoral desde hace 22 años, no quedó preso, a diferencia de sus secretarios Pablo Molina y Federico Grau, porque tiene inmunidad de arresto. Para hacer efectiva su detención debe ser destituido por un jurado de enjuiciamiento en el Consejo de la Magistratura, donde acumula a lo largo de su trayectoria diez causas por mal desempeño que nunca prosperaron.

 

Molina fue detenido hoy a la mañana por personal de la Gendarmería Nacional en su domicilio de Resistencia, Chaco. Grau fue apresado en Corrientes. El personal de la Gendarmería Nacional también detuvo a los abogados Omar Serial, Humberto “Pochi” Giménez, Tomás Viglione, Duylio Barboza Galeano y Jorge Ricardo Vallejos, que representaron legalmente a los presuntos narcos que operaban en Corrientes.

El juez federal Torres y su equipo llevan adelante una megacausa por el contrabando de marihuana en Itatí; participan de esa investigación el fiscal federal Carlos Stornelli y sus colegas de Corrientes Flavio Ferrini y Carlos Schaefer, con colaboración la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), a cargo de Diego Iglesias. Se trata de 39 expedientes conexos con 132 imputados, de los cuales 89 esperan el juicio oral y público; hay seis arrepentidos, tres testigos de identidad reservada, 14.646 kilos de droga secuestrados, 33 armas de fuego incautadas y 2070 municiones decomisadas.

 

En la investigación de esta megacausa se logró desentrañar, a partir de la desgrabación de más de 4000 CD de escuchas telefónicas y el testimonio de uno de los seis “arrepentidos”, cómo funcionaba el sistema de corrupción entre los narcos, liderados por Federico Marín, alias Morenita, el juzgado federal N°1 de Corrientes y un grupo de abogados que intermediaba en el pago de los sobornos para conseguir que los miembros de esta organización fueran beneficiados por Soto Dávila.

 

El juez federal N°1 de Corrientes es señalado por fuentes judiciales como el jefe de la asociación ilícita que cobraba dinero para favorecer a través de resoluciones judiciales ­ como excarcelaciones o exenciones de prisión­ a los miembros de la organización encabezada por Morenita Marín. Dos de sus secretarios, Grau y Molina, eran quienes negociaban con los abogados de los narcos el pago de los sobornos, según precisaron aquellas fuentes.

Soto Dávila es juez federal desde el 7 de noviembre de 1996, y a lo largo de los 22 años que lleva al frente del juzgado acumuló seis pedidos de juicio político en el Consejo de la Magistratura, uno de ellos relacionado con este entramado, que nunca prosperó. Se sospecha que el magistrado y sus secretarios transformaron el juzgado federal de Corrientes en un centro de operaciones donde desde 2010 hasta 2017 se garantizó la impunidad a esta banda narco, a los que se le secuestraron 20 toneladas de marihuana en ese lapso. En la extensa investigación se detectaron los montos que los narcos habrían pagado por medio de sus abogados a los funcionarios del juzgado federal.
También se contrastaron las resoluciones judiciales que favorecieron a los narcos después que se ejecutaron los pagos.

Más allá de los “arreglos” espurios que tejían sus secretarios Grau y Molina, en la causa se destaca que el propio Soto Dávila negociaba cara a cara con el exintendente de Empedrado Juan Manuel Faraone, que fue detenido el 19 de octubre pasado. Como publicó La Nación el 13 de noviembre pasado, un arrepentido declaró ante el juez Torres que el exintendente de Empedrado Juan Manuel Faraone compraba cocaína “para las fiestas que organizaba en su yate en Paso de la Patria, a las que asistía el juez (Carlos) Soto Dávila y Grau”, secretario del juzgado, que fue suspendido por la Cámara de Apelaciones en diciembre de 2016. El otro secretario, Molina, fue procesado por “cohecho” en abril pasado y separado del cargo por decisión de la Cámara de Apelaciones.

La banda comandada por Marín ingresaba desde Paraguay grandes cargamentos de marihuana a través de Itatí, desde donde se distribuían en por lo menos siete provincias. Para que esta organización pudiera funcionar de manera aceitada, como lo hizo hasta 2017, eran imprescindibles las complicidades con el poder político, las fuerzas de seguridad y la propia justicia federal.

Desde que se inició esta investigación se fueron desmantelando distintas capas  estas complicidades que le daban las garantías a la banda para poder seguir operando. En el primer capítulo de lo que se llamó Operación Sapucay fueron detenidos en marzo de 2017 el intendente de Itatí Natividad “Roger” Terán y el vice, Fabio Aquino, como así también el comisario Diego Alvarenga y el gendarme Gabriel Alcaraz. Desde esa fecha hasta ahora hay 89 imputados cuyas causas fueron elevadas a juicio, 33 que están procesados y 10 personas que siguen con pedido de captura.

 

La detención de Morenita Marín, el 12 de octubre pasado, tras haber pasado casi dos años prófugo, fue clave para la causa que investiga el juez Torres. Marín era el jefe máximo de la organización, junto con Carlos Bareiro y Luis Saucedo. Los tres narcos convirtieron durante la última década a Itatí, un pueblo de 9000 habitantes ubicado a la vera del Paraná, en la puerta de entrada de la marihuana que se produce en el centro y norte de Paraguay, principal productor de cannabis de

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Rumbo a las elecciones: Valdés bajó línea a los dirigentes y habló de nuevas estrategias

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El gobernador se reunió en la mañana de hoy viernes con las principales figuras de su partido político. Allí hablaron sobre las estrategias que desarrollarán dentro de Encuentro Por Corrientes + Cambiemos en el año.

El gobernador Gustavo Valdés convocó a legisladores y presidentes de diferentes distritos de la Unión Cívica Radical. La intención del encuentro es definir la estrategia electoral a trabajar en los diferentes turnos electorales de este año. El Gobierno provincial tiene lista la agenda de campaña.

El sábado los radicales de nueve departamentos se reunirán en Caá Catí para delinear estrategias de campaña. El mitín estará encabezado por el propio Gustavo Valdés y el presidente de la UCR, Ricardo Colombi.

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El presidente Macri aceptó la renuncia de Soto Dávila

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Mediante el decreto 141/2019 el presidente de la Nación aceptó la renuncia del ex magistrado federal Carlos Vicente Soto Dávila y estaria en condiciones de ser detenido al perder sus fueros. El documento fue publicado este viernes a primera hora.

Carlos Soto Dávila ahora ex el juez federal de Corrientes está acusado de beneficiar a narcos a cambio de coimas. Presentó el pasado viernes su renuncia ante el Ministerio de Justicia de la Nación, alegando “razones personales”.

 

“Si el Gobierno nacional le acepta la renuncia, inmediatamente debería quedar detenido porque pesa sobre él un pedido de prisión preventiva”, confirmó el miércoles en diálogo con La Dos el diputado Pablo Tonelli, miembro del Consejo de la Magistratura de la Nación. “En los últimos tiempos ha sido que habitual que jueces investigados por el Consejo decidan renunciar”, aseveró.

 

El ex magistrado había sido procesado en diciembre del año pasado por su par porteño Sergio Torres, luego de determinar su rol en una organización criminal de la que también eran parte dos secretarios de su juzgado, cinco abogados y la ex intendente de Itatí, Natividad Terán.

 

Como el procesamiento fue dictado con prisión preventiva pero el juez gozaba de inmunidad de arresto, el caso fue derivado al Consejo de la Magistratura de la Nación, donde el 26 de febrero próximo está prevista una audiencia de interpelación a cargo de la Comisión de Disciplina.

Torres ordenó además la indagatoria de Soto Dávila y su desafuero, así como la captura de sus dos secretarios, Pablo Molina y Federico Grau; y de cinco abogados vinculados a la causa Sapucay.

 

El magistrado correntino comentó en diciembre ante la prensa que es “una persona íntegra y perfectamente consciente de mi absoluta inocencia en este sentido, así que no tengo ningún inconveniente en presentarme y lo voy a hacer”.

 

 

 

 

 

 

Renunció Soto Dávila, el juez correntino acusado de proteger narcos

 

 

 

Soto Dávila está acusado de ser el jefe de una asociación ilícita. El Gobierno impulsaba su juicio político en el Consejo de la Magistratura.

 

Carlos Vicente Soto Dávila, el juez correntino procesado por proteger narcotraficantes, presentó su renuncia el viernes ante el Ministerio de Justicia de la Nación. El magistrado está acusado de asociación ilícita y cohecho pasivo al encubrir a narcos que traían grandes cantidades de marihuana para distribuir en Capital Federal y varias provincias.

 

Soto Dávila era conocido por los narcos como el “juez piola”, ya que por grandes sumas de dinero los liberaba y facilitaba los movimientos de las organizaciones delictivas. En diciembre del año pasado, el juez federal Sergio Torres lo procesó con prisión preventiva, aunque recién podría quedar detenido cuando el propio Mauricio Macri acepte su renuncia: hasta ese momento contará con fueros. Además, se fijó un embargo en su contra de 20 millones de pesos.

La investigación contra Soto Dávila -que estaba citado para el 26 de febrero a dar explicaciones ante el Consejo de la Magistratura- es una de las tantas causas por la cual la Justicia Federal de Capital Federal ya tiene a más de 130 personas investigadas, entre ellas, el entonces intendente de Itatí, Natividad Terán; su entonces vice, Fabio Aquino; gendarmes, policías federales y provinciales.
La organización narco que Soto Dávila protegía ingresaba marihuana desde Paraguay por balsas en el río Paraná y, una vez en Corrientes, era distribuida hacia Capital Federal, Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Tucumán, Chaco, Santiago del Estero y Mendoza.
Soto Dávila quedó en el centro de la escena luego de que uno de los arrepentidos en la causa de los narcotraficantes confesó que le pagaban miles de pesos para tener protección y poder operar sin problemas. La Justicia investiga por lo menos una decena de casos de sobornos.
El juez correntino, además, les entregaba la libertad de manera llamativa a los narcos que eran capturados.

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Ordenan detener a Luis D’Elia

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El dirigente piquetero kirchnerista, Luis D’Elia deberá volver a prisión en el marco de la causa por la toma de una comisaría en 2004.

El cambio se debe a que la Cámara rechazó un planteo de la defensa del líder piquetero y dejó vigente el fallo que lo condenó a tres años y nueve meses de prisión.

El 11 de noviembre pasado, la Cámara había confirmó que D’Elía debe ir preso por la toma de la comisaría 24, de La Boca, un hecho sucedido en 2004, pero le redujo tres meses la pena.

A pesar de este fallo, D’Elía no fue a la cárcel en ese momento ya que estaba pendiente una revisión de la Corte Suprema, que falló en contra del dirigente.

Los autores del fallo de la Casación habían sido Carlos Mahiques, Liliana Catucci y Eduardo Riggi.

El 6 de noviembre de 2017, D’Elía había sido condenado a cuatro años de prisión por los delitos de atentado contra la autoridad agravado, lesiones leves, instigación a cometer delitos, privación ilegal de la libertad y usurpación.

La decisión de primera instancia la había tomado el Tribunal Oral Federal 6, formado por Julio Panelo, José Martínez Sobrino y Fernando Canero.

El año pasado, la Sala 3 de la Cámara de Casación confirmó la condena, pero le redujo la pena a D’Elía a tres años y nueve meses. El único delito que los camaristas consideraron que podía adjudicársele es el de instigación a cometer delitos. El resto -dijeron- ya prescribió.

La toma
El hecho que se le atribuye en esta investigación consiste en haber promovido la toma de la comisaría 24, de La Boca, para reclamar la detención del asesino del dirigente Martín “Oso” Cisneros. Los hechos sucedieron el 26 de junio de 2004, cuando D’Elía era diputado provincial bonaerense.

De acuerdo con la investigación, el líder piquetero “instigó públicamente” a unas 40 personas a que tomaran la comisaría y “a romper y prender fuego los bienes que a ella pertenecían, incluidos los vehículos policiales y la seccional policial”.

Catucci, que firmó el primer voto del fallo de ayer, afirmó que “las apreciables demoras” de la causa “se debieron al desvío de la investigación, que en vez de enfocarse, como debía, en determinar los coautores de los intolerables atropellos contra una institución pública, se orientó hacia la posible responsabilidad penal de los funcionarios de la Policía Federal y del Poder Ejecutivo”. Según Catucci, se pretendió avanzar contra Norberto Quantin y José María Campagnoli, por entonces secretario y subsecretario de Seguridad Interior, y contra el titular de la comisaría, Cayetano Greco. “Esos despropósitos fueron los que perjudicaron el debido proceso”, escribió Catucci. Ahora, solo la Corte podría evitarle la cárcel a D’Elía.

En la madrugada del 26 de junio de 2004, el entonces diputado provincial bonaerense Luis D’Elía impulsó a unos 40 militantes a que tomaran la comisaría de La Boca, según la Justicia. Reclamaban que fuera arrestado el asesino del dirigente barrial Martín Cisneros. Dentro de la dependencia policial hubo destrozos y quema de muebles. Se impidieron la entrada y la salida de gente, y hubo policías que debieron escapar por los techos de las casas linderas.

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